Plataforma del Partido de la Izquierda Europea para las elecciones al Parlamento Europeo de 2009, JUNTOS POR UN CAMBIO EN EUROPA. El siglo XXI necesita paz, democracia y solidaridad

Borrador de la Plataforma del Partido de la Izquierda Europea para las elecciones al Parlamento Europeo de 2009

Partido de la Izquierda Europea / 23 oct 08

I.
Las elecciones para el Parlamento Europeo de junio de 2009 son la oportunidad para empezar a construir los cimientos de una nueva Unión Europea (UE).
Los Noes de Francia, Holanda e Irlanda al Tratado Constitucional y al Tratado de Lisboa han demostrado el creciente número de gente en Europa que no está de acuerdo con las políticas no democráticas y antisociales de la UE. Piensan que la UE es un proceso alejado e incomprensible que no les concierne, que ignora sus esperanzas y su situación concreta.
Sin embargo la UE interfiere con la vida cotidiana de la gente europea desde hace ya 15 años, desde el Tratado de Maastricht con su orientación neoliberal. Las condiciones de vida y trabajo de la mayoría de la población europea ha empeorado rápidamente: largas jornadas laborales, una vida laboral así mismo alargada, salarios insuficientes, desempleo creciente y de larga duración y sobre todo para los jóvenes. Son una realidad escandalosa los mini-empleos, el trabajo temporal y las interinidades no retribuidas. En todos sitios se reconvierten los servicios públicos para obtener beneficios. Todo ello acompañado de la presión psicológica y física, las enfermedades, el miedo, la pérdida de solidaridad así como violencia contra los más débiles. La situación de los inmigrantes en la UE y la política migratoria de la UE reflejan todo ello de forma dramática. Por otro lado los beneficios se han incrementado tremendamente. Los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres.
De esta forma una gran cantidad de gente está disgustada, frustrada y alejándose de las políticas europeas y sintiéndose desamparada a la vista de esta evolución. Pero hay también mucha gente luchado por sus puestos de trabajo y por la seguridad social, por los servicios públicos y por el derecho a participar en el proceso de toma de decisiones. Luchan por sus derechos políticas, sociales e individuales, por que se respeten los derechos humanos para todo el mundo que vive en la UE. La inmigración y el derecho de asilo se han convertido en una cuestión urgente en la lucha política. La gente desea más democracia y más igualdad, justicia y el derecho de todo el mundo de vivir en dignidad y solidaridad de unos con otros.
En relación con los recientes sucesos en Europa, como el conflicto del Cáucaso, los desarrollos en Kosovo, los tratados bilaterales con Estados Unidos sobre la instalación de bases militares en Europa del Este, hay que reclamar que la UE respete el derecho internacional y encuentre soluciones políticas para toda crisis. La militarización de la política exterior de la UE ligada a la OTAN debe ser sustituida por una política alternativa bajo el concepto de seguridad basada en la paz, el diálogo y la cooperación internacional.
Ahora más que nunca la UE está en la encrucijada.
* o la UE sigue con su política actual que ahonda la crisis financiera, la crisis de seguridad, la alimentaria y la energética,
* o la UE se encamina hacia un modelo de desarrollo sostenible y justicia social, de paz y cooperación mutua, de igualdad entre hombres y mujeres, de participación democrática y solidaridad, en el que están ausentes el extremismo, el racismo y el fundamentalismo político y en su lugar se asienta el antifascismo democrático.
Los ciudadanos de la UE han de decidir dónde quieren ir. La respuesta no puede ser ni resignación ni la abstención. Los retos actuales y de futuro no se pueden encarar por los países europeos de forma aislada. Afirmamos que hay alternativas. Las políticas tanto en el ámbito de cada país como en el europeo han de cambiar. Los ciudadanos de la UE han de debatir y decidir una alternativa al Tratado de Lisboa.
Nosotros, los partidos de la Izquierda Europea, exigimos que esta Europa ha de ser de paz, civil, cuya economía ha de ser sostenible y social, feminista y desarrollada sobre la base de la democracia y la solidaridad. Ello precisa ideas, iniciativas y un gran esfuerzo trabajo de los protagonistas políticos y de las fuerzas democráticas, de los sindicatos y los movimientos sociales, de los representantes de la sociedad civil. Las alternativas son posibles a través de una lucha común tanto en las calles como en los parlamentos.
Junto con los representantes de otros partidos socialistas, comunistas y de la Izquierda Verde Nórdica hemos cooperado de forma eficaz en la grupo GUE/NGL del Parlamento Europeo. El carácter plural del grupo ha enriquecido su poder creativo como oposición de izquierdas entere 2004 y 2008. Queremos seguir adelante con esta experiencia cuando se elija en el nuevo Parlamento Europeo. De cara a cambiar y a recuperar un espacio político en Europa competimos con los conservadores, con los liberales, los socialdemócratas y los verdes en nuestros países y sus partidos políticos europeos correspondientes que se aferran a continuar con sus actuales políticas europeas.

II. Nuestras principales propuestas para cambiar la UE
Un cambio social y ecológico en Europa

La Izquierda Europea defiende una política basada en el desarrollo social y económico, en la protección a la naturaleza, con el objetivo de lograr cohesión social y económica. En contra de la estrategia del Tratado de Lisboa nosotros estamos por los valores de solidaridad y cooperación, pleno empleo y una relación racional con la naturaleza. Ello es posible sólo si cambiamos las normas presentes en el sistema financiero y económico internacional.
El BCE ha de estar sometido a control público democrático por lo que hay que modificar sus tareas. Para ello el Pacto de Estabilidad y Crecimiento ha de transformarse en un Pacto de Solidaridad que se centre en el empleo y en los criterios sociales y ecológicos. Exigimos más coordinación en el control de los sistemas financieros nacionales y el establecimiento de una agencia pública de calificación en los próximos cinco años. Exigimos una política de provisión monetaria con tasas de interés bajas que permitan la inversión en creación de empleos y desarrollo sostenible así como la financiación de tareas públicas.
Deberían establecerse estándares europeos de desarrollo sostenible para prevenir la pobreza en lugar de los actuales de prevención del dumping social, salarial y medioambiental. Debido a que las normas presentes en el Tribunal Superior Europeo de Justicia constituyen un ataque frontal a la negociación colectiva y a las regulaciones laborales exigimos la necesidad de reforzar dicha negociación colectiva y los derechos de los trabajadores. Rechazamos la directiva europea de la jornada laboral que permite la flexibilidad total y la individualización del trabajo. Estamos por una jornada máxima de 40 horas semanales. Deben defenderse las regulaciones nacionales que mejoren tal duración de la jornada. Exigimos un salario mínimo europeo que represente como mínimo el 60% de la media nacional y que no ponga en riesgo la negociación colectiva nacional.
Hay que garantizar una vida digna para todo el mundo, para ello el ingreso mínimo para la gente desempleada y la pensión mínima han de estar ligados al salario mínimo y ajustados automáticamente a la subida del IPC. Deben garantizarse jubilaciones flexibles según la edad tomando en consideración las normas de los distintos países.
Rechazamos el concepto incluido en la estrategia de Lisboa de la “flexiseguridad”. Nuestras prioridades suponen avances en la lucha contra la pobreza, la marginación social, la precariedad, la conquista del pleno empleo con puestos de trabajo estables, incrementos salariales, pensiones y prestaciones sociales. Laos impuestos han de aumentarse tanto sobre las ganancias como sobre el capital permitiendo una redistribución desde la cúspide a la base.
La educación, el cuidado de la infancia y la adolescencia, la enfermedad, la tercera edad, la salud, el suministro de agua potable y el sistema de desagüe, el suministro energético, el transporte público, el servicio de correos, el deporte y la cultura no son mercancías sino servicios públicos que dependen de la responsabilidad estatal. Por ello no se les puede someter al principio de la competitividad del coste más bajo y el máximo beneficio. No queremos más privatizaciones de servicios públicos y de bienes comunes sino una “Re-municipalización” y reconversión en propiedad pública. Defendemos la existencia de fuertes empresas públicas y más inversión en educación, salud, transporte público, deporte y cultura.
Para nosotros las cuestiones sociales y las medioambientales están ligadas. Estamos a favor de un desarrollo inmediato y consistente de acuerdo con un nuevo Tratado internacional siguiendo el 4º Informe del Panel Internacional sobre el Cambio Climático y a cumplirse en el la plan de acción de la UE para el periodo 2007-2009. Exigimos el total cumplimiento de todos los compromisos firmados y aceptados por la UE en todos los ámbitos del cambio climático y de las políticas energéticas. Los compromisos siguientes son lo mínimo para el desarrollo de los acuerdos sobre el clima ya firmados:
· Reducir las emisiones globales un 25% para el 2020 y un 50% para el 2050.
· Reducir el consumo energético un 20% para el 2020 con aumento de la eficacia energética incluyendo una limitación al consumo por persona.
· Aumentar un 20% el uso de energías renovables para el 2020
Estamos contra el sistema de cuotas de emisión puesto que no reducen nuestro consumo tal como hace falta. Una política europea sostenible energética y de clima ha de mejorar los medios naturales de existencia y no descansar en lo hecho por los países no europeos. Son necesarias transferencias de tecnología a los países en desarrollo así como la creación de tecnologías limpias y políticas de ajuste a los cambios climáticos.
La protección de la naturaleza y el desarrollo de fuentes renovables, la transformación de nuestros paisajes, así como la seguridad alimentaría son retos existenciales. Exigimos acuerdos máximos en estándares medioambientales dentro de la UE así como la garantía de contribuir a salvar la biodiversidad para las generaciones venideras (pasos concretos para la reducción de desechos, protección del agua, lucha contra la desertificación, etc., a incluir en las estrategias y políticas en los campos de la agricultura, energía y protección del clima).
Estamos por una profunda revisión de la PAC. La agricultura se ha convertido en un campo de acción para los actores neoliberales y las medidas de liberalización mundiales.
Nos oponemos a todo cambio en la PAC que amenace políticas públicas agrícolas. La agricultura ha de estar fuera de las negociaciones de la OMC.
Apoyamos la exigencia de soberanía alimentaria, es decir el derecho de los pueblos a decidir sobre su política agraria por ellos mismos respetando el medio ambiente. Ello significa prioridad a las producciones locales agrarias, a la calidad en la alimentación y el no someterse a los mercados mundiales. El acceso a la tierra, a las semillas, al agua y a los créditos se debe regular para llevar a cabo una verdadera reforma agraria en Europa y en otros continentes.
Una Europa de la paz y la cooperación.
No debe producirse ninguna otra guerra sobre territorio europeo. Consideramos la guerra y la militarización como recursos no políticos y estamos por garantizar una estrategia de seguridad.
El desarme y la reconversión de las industrias militares son tareas centrales. Estamos en contra del rearme que preconiza el Tratado de Lisboa, son sólo por la naturaleza letal y destructora de las armas sino además porque detrae recursos a la economía al desarrollo social y ecológico. La Agencia Europea de Defensa se debería reconvertir en una Agencia Europea del Desarme que estableciese un freno a la carrera armamentística, a la proliferación y posesión de armas de destrucción masiva, así como a la militarización del espacio exterior y los océanos sobre la base de acuerdos de desarme.
Los conflictos que emergen en el continente europeo, sobre todo tras el rechazo de los gobiernos a repensar la cooperación sobre bases iguales, tras 1990, indican la necesidad de crear un nuevo sistema de seguridad colectiva en Europa. De una crisis regional a la guerra abierta en el Cáucaso en agosto de 2008 se transformó en una crisis internacional involucrando a Estados Unidos y exigiendo a los pueblos de Europa y a la UE el buscar una solución política. El peligro de tales crisis es que se extiendan a otras regiones de Europa permanece como cuestión de relevancia. Al mismo tiempo el despliegue de las fuerzas de la OTAN en Afganistán y las exigencias crecientes de Estados Unidos para aumentar la participación europea muestran el fracaso de la estrategia seguida por Bush. Muestra a la vez las contradicciones crecientes entre los intereses europeos por la seguridad y la estrategia de expansión e intervención militar de la OTAN.
La izquierda Europea reafirma su oposición a los bloques militares y su compromiso de disolución de la OTAN, a favor de un sistema de seguridad europea independiente. Más que nunca la seguridad europea se debe basar en principios de defensa, desarme e imposibilidad estructural de asalto, en la solución política y civil de los conflictos a través de la OSCE, según la legislación internacional y una ONU reformada y democratizada. Tal sistema de cooperación europea debe garantizar la seguridad y el acceso incondicional a las fuentes de energía, respeto al medio ambiente, a los derechos humanos, etc.
La retirada de las tropas de la OTAN y de la coalición occidental de Iraq y Afganistán es una condición necesaria para disolver la OTAN a través de un proceso político. La comunidad internacional así como la UE han de apoyar al pueblo de Afganistán para encontrar una solución pacífica sobre bases no militares respetando el derecho internacional y los derechos humanos. Exigimos además la clausura de todas las bases de la OTAN y de Estados Unidos en Europa. Las OAN ha de reducir su potencial militar y reconducir sus tareas originales. Estamos contra la instalación de todo sistema de satélites ya de Estados Unidos o de Europa y apoyamos los ciudadanos de la República Checa, Polonia, Bulgaria y Rumania que luchan contra ellos. Rechazamos todo uso militar del sistema europeo Galileo.
El desarrollo y las políticas comerciales de la UE deben acomodarse a los Objetivos del Milenio y alinearse con los principios de igualdad de todos los países. Los Acuersdos de Cooperación y Partenariado Europeos son un camino equivocado. Estamos por la prohibición a transformar alimentos en fuel. Estamos por la extinción de la deuda externa de los países pobres y por la revisión de los Programas de Ajuste Estructural del MB y del FMI.
Apoyamos un desarrollo de la Cooperación Mediterránea. Es una cuestión clave para conseguir paz y seguridad en Oriente Próximo. Para transformar el Proceso de Barcelona en uno que esté adecuado a las necesidades de los pueblos mediterráneos, para institucionalizar una Unión Mediterránea institucionalizada hace falta la participación activa de todas las fuerzas políticas y sociales de los países involucrados. El proceso democrático y transparente de iniciar una relación entre todos los países de la región y de la UE es el único camino para evitar un proyecto que institucionalice la desigualdad.
El paso significativo dado al problema de Chipre y el cambio de clima tras la elección de Dimitris Christofias como Presidente de la República abre esperanzas en relación con la reunificación de la isla. La puesta en marcha de negociaciones entre los líderees de las dos comunidades bajo los auspicios de la ONU debería abocar a una solución federal bi-zonal, bi-comunal, sobre la base de los Acuerdos de Alto Nivel de la ONU, la legislación internacional y las leyes europeas.
La Izquierda Europea está a favor de la ampliación de la UE y por una estructura paneuropea estable que supere las divisiones económicas u sociales existentes. Los países que solicitan el ingreso en la UE deben cumplir los criterios de Copenhague. La UE debe estar dispuesta económica y políticamente dispuesta para esta ampliación gradual. La Izquierda Europea exige una aplicación de la política de vecindad de la UE sobre la base de igualdad. En particular en relación con la CES y los países de los Balcanes.
Una Europa democrática e igualitaria.
Toda persona viviendo en la UE tiene derecho a participar en la construcción de la misma y en la definición de su futuro, haya o no nacido en ella. La UE debe abrirse a la participación democrática de toda la sociedad puesto que si no no hay futuro para ella.
Estamos por un fortalecimiento de las libertades individuales y los derechos así como por políticas sociales y derechos para todos los que viven en la UE. La Carta de Derechos Fundamentales debe convertirse en marco legal obligatorio aparte de desarrollarse y mejorar más aún. La UE debe adherirse a la Carta Europea de Derechos Humanos. La Izquierda Europea está a favor de garantizar plenos derechos para las mujeres y hombres en todos los aspectos de la vida. La UE ha de promover y proteger los derechos de las personas ahora discriminadas por razón de raza, orientación sexual, identidad de género, religión, ideología, discapacidad y edad. Exigimos respeto a los derechos de las minorías y una acción persistente contra el racismo, la xenofobia, el ultranacionalismo, el chauvinismo, fascismo, anticomunismo, homofobia y cualquier otra forma de discriminación.
La Europa que queremos necesita una democratización en la economía. Las coaliciones, los derechos de huelga, la codeterminación se deben aplicar atravesando las fronteras. Rechazamos la subordinación de los componentes sociales y los sindicatos a los estándares del mercado tal como lo sostiene el Tribunal Superior Europeo de Justicia. Al contrario, los derechos y las oportunidades de los trabajadores para participar en la toma de decisiones, en cuanto a inversiones o regulaciones en las producciones se debe ampliar y fijar por ley.
El PIE está por una política cultural basada en el diálogo intercultural y en la educación. Estamos contra la liberalización de los servicios culturales. Queremos que el diálogo entre culturas se convierta en una política de paz en cada sitio y en el ámbito europeo. Apoyamos la Convención de la UNESCO a favor de la promoción y Protección de las expresiones de diversidad cultural en la que la preservación y promoción de la diversidad de las culturas regionales se convierta en aplicable por leyes internacionales.
También exigimos una política de medios de comunicación transparente. Las fuentes del poder económico, su productividad, de la hegemonía cultural así como del poder militar dependen cada vez más de la producción, almacenamiento y conversión de la información y el conocimiento. Por ello el acceso de la socedad a la comunicación e información y su adquisición son cuestiones esenciales de participación democrática en el ámbito nacional y europeo. Más aún la democratización de la producción, el tratamiento y la apropiación de la información y el conocimiento es un reto inevitable del capitalismo digital (Google, series de TV y juegos de PC).
Con el fin de exigir un espacio político para todo el mundo que vive en Europa el Parlamento Europeo ha de tener capacidad de iniciativa legislativa. La participación directa en el proceso de decisión europeo incluyendo los referenda en la UE y en los países debe ser posible. Las instituciones de la UE (Consejo, Comisión y Parlamento) deben abrirse a la participación de la sociedad civil, que debería tener capacidad para controlar las decisiones.
Las amplias medidas antiterroristas de la UE se deben abandonar. Estamos contra la lista de “Organizaciones terroristas” que limitan la libertad.
Queremos una Europa cosmopolita abierta a la inmigración. Contra la Europa fortaleza que repele a los seres humanos que tienen necesidades. Debe haber una política común migratoria y de asilo de acuerdo con la Convención de Ginebra. La gente que huye de las persecuciones (políticas, ideológicas, religiosas o sexuales) debe encontrar refugio en Europa. Pedimos el reconocimiento del derecho a la protección y asilo cuando se da discriminación sexual, así como cuando la persecución es por organizaciones no-gubernamentales. Así mismo exigimos la protección en la UE a la infancia maltratada. También pedimos un refuerzo de los derechos de los inmigrantes incluyendo el derecho a trabajar y a votar para todos los que viven en la UE. Las leyes de inmigración deberían centrarse en los intereses y necesidades de los inmigrantes y no en los de las empresas que buscan fuerza de trabajo barato. Por ello rechazamos el sistema FRONTEX de control de fronteras y pedimos acabar con todos los planes destinados a llevar adelante la Directiva del “Retorno”. Las prisiones de detención deben acabarse.
Nosotros, los Partidos de Izquierdas, haremos campaña juntos y en cada uno de nuestros países por estos objetivos en las elecciones de 2009 para el Parlamento Europeo. Queremos una izquierda parlamentaria fuerte con un grupo capaz de cambiar Europa. Cada voto por un candidato de la Izquierda Europea es un voto por una Europa de la paz, social, ecológica, democrática y feminista, para vivir en solidaridad.
Aprovecha tu oportunidad, cambia Europa ahora

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: