Asentamiento chabolista en Tablada: carta abierta de José Luis Calvo a la Consejera para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía

El Portavoz de PRODENI, José Luis Calvo, se ha dirigido hoy a Micaela Navarro, Consejera para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, respondiendo a su propuesta de separar a los menores de sus padres para alojarlos en un albergue mientras se soluciona el problema del asentamiento chabolista

Señora Consejera:

Aún a fuer de saber que no voy a obtener respuesta, deseo dirigirme a usted con relación a las familias que sufren el asentamiento de la Tablada.

Y digo que “sufren” porque se encuentran allí forzadas por una situación que ellas no han buscado voluntariamente, en cuanto se las expulsó a la fuerza y con amenazas de las Tres Mil Viviendas por parte de otro clan de familias, y se les impide regresar, incluso a quienes tienen acreditada la legalidad de su vivienda, bajo la especie, además, de que se está procediendo a un estudio que, como pronto, concluirá en septiembre.

Las condiciones de estas familias son más que tercermundistas porque en situaciones de emergencia por catástrofes naturales, conflictos o guerras se procede generalmente ofreciendo enclaves con elementos básicos de subsistencia e higiene mientras se trabaja para la normalización de las familias afectadas. En ningún caso se separa a los hijos de sus padres.

Le digo esto, primero, porque por parte de las Administraciones no hacen más que marear la perdiz de quien es la competencia y de lo complejo del problema, dejando de lado que la primera y elemental actuación es atender las necesidades primarias de los afectados, que se ven obligados a permanecer bajo mínimos de salubridad con un calor cada vez insoportable y con la lógica aparición de focos infecciosos. No entiendo como la Consejería de Salud no ha emitido un certificado o informe declarando la insalubridad de la zona y pidiendo la clausura del enclave. No lo entiendo.

Como no entiendo tampoco que el Ayuntamiento y la Junta no se pongan de acuerdo y no busquen otra alternativa tipo albergue o polideportivo mientras se ponen a estudiar y resolver la solución final de ubicación de las familias.

Y, en segundo lugar, por su propuesta de llevar a los menores a un alojamiento o acogida en los centros de su institución, separándolos de sus familiares adultos, lo que nos parece, sinceramente y con todos los respetos, una auténtica barbaridad en estas condiciones, aunque su propuesta obedezca a criterios de solidaridad y tenga buenas intenciones.

Mire, cuando hay una emergencia social, una necesidad de amparo como la que padecen estas familias, lo primero que hay que garantizar es la integridad del grupo, el que permanezcan juntos, pues no hay mayor trauma para sus miembros que verse separados en esas condiciones, que considerarían una afrenta y un castigo, entendiendo por nuestra parte perfectamente la negativa de los padres a su propuesta, porque, mire, estas familias vienen sufriendo continuas agresiones desde el primer momento que uno de sus miembros, desgraciadamente soltó una bala que abatió a uno de los hijos del clan de los Marianos. Primero, fueron expulsados bajo amenazas de muerte, llevándose sólo lo puesto y refugiándose en el campo en la zona de la Tablada, creando por su cuenta y en precario un hábitat sin agua, luz, ni saneamiento.

Esa situación de emergencia, de salvar sus vidas, de buscar el amparo aunque fuera bajo el sol y las estrellas debería haber durado justamente el tiempo que tardaran las instituciones en buscar otra alternativa o, allí mismo, procurarles los servicios básicos imprescindibles. En lugar de eso, se les dejó abandonados, teniendo que buscarse el agua por su cuenta por las gasolineras, algunos tomando luz de los postes con verdadero peligro, y los niños sin escuela durante dos meses y medio al no haberse puesto en marcha ningún dispositivo por las Administraciones para que continuaran con su escolarización, en un absentismo escolar forzado que se quiso paliar unos días (cinco) antes de finalizar el curso con una intervención consistente en llevarlos a un colegio por las tarde y prestarles atención de tipo higiénico, alimentario y estudios, pero, claro, únicamente cinco días lectivos al acabar el curso ya, y solamente tres horas cada tarde con reducción de dos respecto al horario lectivo normalizado. Y ahora lo que se le ocurre es llevárselos a centros de acogida después de tanta inasistencia no atribuible a las familias, sino a las instituciones.

Mire, usted, que sepamos, el sistema de protección de menores está hecho para intervenir cuando fracasan las familias y se producen situaciones de riesgo familiar. Entonces se procura la protección del menor, bien por la vía de que la propia familia solicita esa ayuda (acogimiento residencial voluntario) o bien porque la institución entiende que hay que proteger al menor y separarlo de forma cautelar y luego se verá.

Para lo que no está hecho el sistema de protección de menores para responder a situaciones de emergencia social, para eso está lo dispuesto en el artículo 17 de la Ley 1/96 de 15 de Enero ilustrativa para el caso de la Tablada, por el que las Administraciones deben responder con acciones sociales que mitiguen los riesgos sin tener que separar a los hijos, dado que no es una responsabilidad de las familias, y si el sistema quiere amparar a los niños y darles mejores condiciones de vida que las que sufren en el enclave o lugar de emergencia, debe hacerlo de forma global amparando igualmente al conjunto de la familia, no separando a sus miembros.

Por lo tanto, en su referencia a la Fiscalía dando cuenta de la negativa de los padres, no cargue usted la responsabilidad sobre ellos, que únicamente es de ustedes, a quienes habrá que pedírsela y no a los padres, si se produce alguna desgracia que esperemos no suceda, pero dadas las condiciones y el incremento de los riesgos, no es desde luego imprevisible.

Por todo ello, le solicito que inste a sus compañeros de Gobierno y al propio Ayuntamiento de Sevilla para que actúen en sentido unitario en torno a alojar al conjunto de las familias en algún tipo de establecimiento que, dadas las circunstancias, podrían ser albergues o polideportivos, mientras se le da una solución definitiva a este jeroglífico que ustedes dicen que es el asunto que tienen en sus manos, repartiendo si fuera necesario a las familias pero cada una con sus hijos, no con sus hijos aparte, qué verdadera locura.

Sin más, señora Consejera, espero que haya cordura en la Administración y no se les vaya este asunto de las manos. Mire a su alrededor en el mundo (Honduras, Bangla Desh…) a ver dónde encuentra usted una medida de intervención ante una emergencia en la que los hijos son separados de sus familias. Sería Andalucía la primera en el mundo.

Le saluda,

José L. Calvo Casal

Portavoz de PRODENI

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