Richard Serra, Lead Shot / Pendulum Music, 1970

Publicado en la revista Aspen, n° 8, “The Fluxus Issue”, Nueva York, otoño/invierno 1970-71.

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EE.UU.: Nada que temer salvo la falta de asistencia médica

Amy Goodman, Democracy Now!, 14-01-2009: Cincuenta millones de estadounidenses carecen de asistencia médica y 25 millones tienen seguro médico limitado. Millones de estadounidenses que están siendo despedidos pronto engrosarán estas listas. Las cuentas médicas son causa de más de la mitad de las quiebras personales en Estados Unidos. Desesperados por tener asistencia médica, quienes carecen de seguro o tienen un seguro limitado, acuden en masa a las salas de emergencia, a menudo teniendo que lidiar con problemas que se podrían haber evitado.

Las gigantes de la industria automotriz estadounidense están al borde de la quiebra en parte debido a gastos de salud extraordinarios, mientras compiten con empresas asentadas en países que brindan asistencia de salud universal. El economista Dean Baker calculó cómo le iría a General Motors si sus costos de asistencia de salud fueran los mismos que en Canadá: “GM hubiera obtenido mayores ganancias sin hacer más cambios, mayores ganancias que igualarían los 22.000 millones de dólares en el curso de la última década. No tendrían que acudir al gobierno en busca de ayuda”. GM es a veces descrita como una empresa de asistencia de salud que fabrica autos. El ex Presidente de Chrysler, Lee Iacocca dijo en 2005, “Es un hecho bien conocido que la industria automovilística estadounidense gasta más en asistencia de salud por cada auto, que en acero”. Él apoya un sistema de asistencia de salud nacional.

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Joseph Stiglitz, Capitalistas estúpidos, diciembre de 2008

¿Cuáles fueron las decisiones críticas que llevaron a la crisis? Se cometieron errores en cada encrucijada – tuvimos lo que los ingenieros llaman una “falla del sistema:” cuando no una sola decisión sino una cascada de decisiones producen un resultado trágico…

Vanity Fair/Znet14-12-2008. Algún día se habrán calmado las amenazas más urgentes posadas por la crisis crediticia y nos veremos ante la tarea principal de elaborar una dirección para los pasos económicos del futuro. Será un momento peligroso. Detrás de los debates sobre la política futura hay un debate sobre la historia: un debate sobre las causas de nuestra situación actual. La batalla por el pasado determinará la batalla por el presente. Por lo tanto es crucial entender bien la historia.
¿Cuáles fueron las decisiones críticas que llevaron a la crisis? Se cometieron errores en cada encrucijada – tuvimos lo que los ingenieros llaman una “falla del sistema:” cuando no una sola decisión sino una cascada de decisiones producen un resultado trágico. Consideremos cinco momentos cruciales:

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Dick Cheney defiende públicamente la tortura en una entrevista a la cadena ABC.

En su primera aparición pública tras las elecciones presidenciales, Cheney ha defendido explícitamente el uso del waterboarding para obtener información del prisionero  Khalid Sheikh Mohammed, el supuesto cerebro de los atentados del 11 de septiembre.

La técnica de waterboarding data de la época de la Inquisición española, donde se conocía como “toca”. Consiste en inmovilizar a una persona tumbada con la cabeza inclinada hacia abajo y en esa posición verter agua en su cara, boca y orificios nasales. Así el individuo experimenta dolor extremo y sensación de ahogamiento y muerte inminente. A diferencia de la sensación experimentada al sumergir la cabeza en el agua, el waterboarding causa una contracción de los músculos de la garganta que en ocasiones puede incluso romper huesos. Además puede provocar daños permanentes en los pulmones y el cerebro por falta de oxígeno.

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Cheney ha declarado en una entrevista con el periodista Charles Gibson, de la cadena ABC que

“Creo que quienes argumentan que hemos estado involucrados en torturas o que hemos violado la Constitución o las leyes de algún modo con el programa de vigilancia de terroristas, no saben de lo que están hablando”

Sin embargo, al preguntársele directamente por las tácticas de interrogatorio empleadas con Khalid Sheikh Mohammed, incluido en “watereboarding”, respondió:

“Conocía el programa, claro, y me comprometí a dar vía libre al proceso, ya que la agencia vino y quería saber lo que podía o no podía hacer, y hablaron conmigo y con otros para explicarnos lo que querían hacer, y yo lo apoyé.”

Para Cheney, la experiencia “ha sido un gran éxito. Creo que los resultados hablan por sí mismos”

Ángel Palacios y Eduardo Viloria, Líbano. Las huellas del imperio, 2006

Un recorrido por los barrios devastados de Beirut y las aldeas del sur del Líbano. Historias comunes de gente común. Mujeres, niños y hombres enfrentan el reto de recomponer sus vidas en medio de la devastación. 34 días de bombardeos de Israel han dejado huellas imborrables. Cientos de familias han perdido a sus seres queridos, un millón de desplazados regresan a sus hogares devastados. Angel Palacios y Eduardo Viloria se trasladaron al Líbano en vísperas del alto el fuego. Durante casi un mes, recorrieron el país en busca de las huellas de la guerra y las voces de rabia y esperanza de un pueblo que enfrenta el invierno con una acuciante necesidad de solidaridad efectiva.

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Éxito del modelo financiero. Entrevista a Michael Hudson sobre la crisis económica y financiera mundial

ATTAC España.Traducción de Ricardo Timón “El modelo financiero ha sido un gran éxito desde el punto de vista de quienes se hallan en la cúspide de la pirámide (…). La economía se ha polarizado a punto tal, que el 10% más rico de la población posee el 85% de la riqueza nacional [de EE.UU.]. Nunca antes el 90% de la población restante había estado tan endeudada, nunca antes había dependido tanto de los ricos. El poder de éstos sobrepasa con mucho al que hayan tenido en cualquier época de la que quede constancia estadística. Tiene usted que darse cuenta de que lo que ellos de verdad pretenden es arrasar la Ilustración, terminar con la filosofía moral y los valores sociales de la economía política clásica, que culminaron en la legislación de la Era Progresista, así como en las instituciones del New Deal. No pretenden que la economía sea más igualitaria, y no pretenden compartir poder. La codicia de la elite rica es (como bien observó Aristóteles) infinita. De modo que lo que a usted le parece una violación de los valores tradicionales lo que es, en realidad, es una reafirmación de los valores preindustriales, feudales. La economía está retrocediendo por un camino que lleva a la servidumbre por deudas.”

Mike Whitney entrevistó el pasado 29 de agosto al economista Michael Hudson sobre la crisis económica y financiera mundial y sobre el horizonte político de la misma. La función de la hegemonía del dólar, la polarización social resultante de las dinámicas financieras de las últimas décadas, la interesada incompetencia de los economistas ortodoxos, los silencios de los medios de comunicación, el ataque de fondo a los valores morales y políticos de la Ilustración por parte de una elite ultrarica o el rumbo emprendido por la actual economía hacia una servidumbre por deudas de la población trabajadora: sobre esos y otros temas versa la entrevista. Profundo científicamente, político de cabo a rabo y, como siempre, expedito y original en su forma de argumentar, el respetado experto norteamericano en mercados financieros y política fiscal sigue ofreciendo análisis económico-políticos tan claros como aleccionadores de la coyuntura económica estadounidense y mundial.

El déficit por cuenta corriente de los EEUU ronda los 700 mil millones de dólares. Un capital “prestado” suficiente para sufragar el coste de los 120 mil millones de dólares anuales de la guerra en Irak, de todo el presupuesto del Pentágono –450 mil millones de dólares— y de los recortes fiscales de Bush a los ricos. ¿Por qué el resto del mundo persiste en financiar el militarismo estadounidense a través del déficit por cuenta corriente, o es ello, acaso, la inevitable consecuencia de la desregulación monetaria, de la “hegemonía del dólar” y de la globalización?

Como expliqué en mi libro Superimperialismo, los bancos centrales de otros países compran dólares, no porque piensenque los activos en dólares son “buena compra”, sino porque si no reciclaran sus excedentes comerciales y los gastos de consumo y militares de los EEUU comprando bonos emitidos por el tesoro norteamericano, por Fannie Mae y por otros, sus monedas se apreciarían respecto del dólar. Eso colocaría a sus exportaciones fuera de los mercados mundiales dolarizados. De modo que los EEUU pueden gastar más y más dinero tan ricamente.

La solución es: 1) controles de capital, a fin de bloquear los ingresos en dólares; 2) tarifas variables frente a las importaciones procedentes de economías dolarizadas; 3) compra de inversiones estadounidenses en países receptores de dólares (de modo que Europa y Asia usarían los dólares de sus bancos centrales para comprar inversiones privadas estadounidenses según su valor contable; 4) exportaciones subsidiadas a economías dolarizadas con moneda depreciada y respuestas similares a las que adoptarían los EEUU si estuvieran en la posición de un país con excedente de pagos. En otras palabras, Europa y Asia tratarían a los EEUU como los chicos norteamericanos del Consenso de Washington tratan a los deudores del tercer mundo: haciéndose con sus materias primas y con otras industrias suyas, con sus plantaciones exportadoras y con sus gobiernos.

El economista Henry Liu ha dicho hace poco lo siguiente: “La hegemonía del dólar permite a los EEUU apropiarse indirecta pero substancialmente de toda la economía global, exigiendo la denominación de su propia riqueza en dólares fiduciarios que los EEUU pueden imprimir a voluntad sin apenas castigos monetarios… El comercio mundial es ahora un juego en el que los EEUU producen dólares fiduciarios de incierto valor de cambio y valor intrínseco cero, mientras el resto del mundo produce bienes y servicios que pueden comprarse con dólares fiduciarios a ‘precios de mercado’ fijados en dólares.” ¿Exagera Liu, o es que la Reserva Federal y las elites bancarias occidentales proyectan realmente mantener el control imperial sobre la economía real por la expedita vía de asegurar que el grueso de la energía, de las mercancías y de los bienes manufacturados se denominen en dólares? Si tal es el caso, parecería que el actual “valor nominal” del dólar no importa mucho, mientras siga siendo usado en la compra de mercancías. ¿Es así?

Henry Liu y yo hemos venido discutiendo eso desde hace unos cuantos años. Estamos completamente de acuerdo. El texto que usted cita da en el clavo. Sus artículos en Asia Times proporcionan un análisis periódico de la hegemonía del dólar.

Qué relación guarda el estancamiento de los salarios de los trabajadores con la actual crisis crediticia? Si los salarios de los trabajadores se hubieran mantenido a la par con la tasa de producción, ¿no habría sido acaso menor la probabilidad de terminar en una situación como la actual? Y si eso fuera cierto, ¿no deberíamos centrarnos ahora más en la resindicalización de la fuerza de trabajo, en vez de buscar soluciones en el patético Partido Demócrata?

La crisis crediticia deriva de “la magia del interés compuesto”, esto es, de la tendencia de las deudas a duplicarse y a reduplicarse. Cualquier tasa de interés es un tiempo de duplicación. No hay producción de economía “real” ni excedente económico algunos que puedan aguantar esa tendencia de la deuda a crecer cada vez más rápidamente. De manera que la crisis financiera se hubiera dado de todos modos, independientemente del nivel de los salarios.

Es muy sencillo: el precio de la propiedad de la vivienda tiende a absorber todo el ingreso personal disponible del propietario. De modo que si los salarios hubieran crecido más rápidamente, el precio de la vivienda, simplemente, habría crecido más rápidamente, en la medida en que los empleados habrían dispuesto de más dinero para sostener hipotecas más onerosas. El estancamiento de los salarios no hizo sino mantener el freno sobre el precio de la vivienda, contribuyendo a que éste se quedara en niveles estratosféricos, y no ionosféricos.

En lo que hace a los sindicatos norteamericanos, no han sido de ninguna ayuda para resolver la crisis de la vivienda. En Alemania, en donde me hallo precisamente ahora, los sindicatos han patrocinado cooperativas, como solía hacerse antes en Nueva York, con costes bajos para sus miembros. De manera que, en Alemania, los costes de vivienda solo absorben el 20% del presupuesto familiar, la mitad que en los EEUU [en España, el 46,2%; T.]. Imagine qué podría hacerse si los fondos de pensiones hubieran invertido su dinero en construir vivienda para sus contribuyentes, en vez de colocarlo en el mercado de valores para comprar y hacer pujas por las acciones que los altos ejecutivos y otros con información privilegiada vendían.

Cuando los políticos o los miembros del establishment de la política exterior hablan de la “integración” de Rusia o de China al “sistema internacional”, ¿qué quieren decir exactamente? ¿Quieren decir el sistema denominado en dólares y gobernado por la Fed, el Banco Mundial, el FMI y la OMC? ¿Comprometen los países su soberanía nacional al participar en el sistema económico hegemonizado por los EEUU?

Por “integrar” entienden absorber, como un parásito integrando al huésped en su propio sistema de control. Lo que quieren decir es que, con las normas de la OMC y del FMI, se prohibirá a otros países llegar a ser ricos por la vía que por la que llegaron a serlo los EEUU en el siglo XIX y a comienzos del siglo XX. Sólo a los EEUU les será permitido subsidiar su agricultura, una suerte de privilegio concedido al veterano de los precios subsidiados. Sólo los EEUU tendrán libertad para aumentar los tipos de interés con objeto de estabilizar su balanza de pagos, y sólo los EEUU pueden dedicar su política monetaria a la promoción del crédito barato y de la inflación de los precios de los activos. Y sólo los EEUU pueden desarrollar un déficit militar, obligando tan ricamente a pechar con ello a los bancos centrales extranjeros de los países recipientes de dólares. En otras palabras, no hay barra libre para los demás países, sólo para los EEUU.

Los otros países lo que hacen, en realidad, es ceder soberanía nacional. Los EEUU jamás han ajustado su economía para crear equilibrio con otros países. Pero para ser equitativos, en este respecto, sólo los EEUU actúan plenamente en interés propio. Por mucho, el problema es que otros países no “están jugando el juego”. No están actuando como gobiernos reales. Se necesitan dos para que uno vaya tan ricamente a la suya. Sus gobiernos se han convertido en “habilitadores” de la agresión económica estadounidense.

¿Cuál cree usted que sería la reacción de la administración Bush, si un país pequeño, como Suiza, hubiera vendido centenares de miles de millones de dólares de títulos hipotecarios carentes de valor a bancos de inversiones, a compañías de seguros y a inversores de los EEUU? No pleitearía y no exigiría responsabilidades? ¿Cómo se explica que China y las naciones de la UE, que fueron víctimas de ese fraude gigantesco, no hayan boicoteado los productos financieros estadounidenses o exigido reparaciones?

El derecho internacional no es claro en relación con el fraude financiero. La regla es el clásico caveat emptor. Los inversores extranjeros asumieron un riesgo. Confiaron en un mercado financiero desregulado como el estadounidense, que facilitaba superlativamente el ganar dinero con el fraude financiero. A fin de cuentas, lo que hicieron fue confiar en la desregulación neoliberal, en casa y en los EEUU. Inglaterra se halla ahora en el mismo lío. El proceso de “rendición de cuentas”, se suponía, radicaba en las empresas privadas norteamericanas de auditoría, así como en las agencias privadas de evaluación de riesgos. Los inversores extranjeros estaban tan obnubilados por la retórica del libre mercado, que terminaron creyéndose las fantasías de la “autorregulación” y de los mercados autorregulados tendentes al equilibrio, sin percatarse de la manifiesta tendencia del mundo realmente existente a la polarización económica y financiera.

En otras palabras, el grueso de los inversores extranjeros carecía de un cuerpo realista de teoría económica. Los EEUU pudieron limitarse a argüir que los inversores extranjeros debían aceptar las responsabilidades atinentes a sus malas inversiones, como se dice que hacen también los fondos de pensiones y otros inversores estadounidenses.

Hace poco, el Congreso aprobó una ley que confiere al secretario del tesoro, Henry Paulson, una autoridad sin precedentes para emplear el dinero que necesite a fin de mantener la solvencia de Fannie Mae y Fredie Mac. Paulson aseguró en el Congreso que no necesitaría más de 25 mil millones de dólares, pero lo cierto es que el voluminoso texto de la ley –400 páginas— le permite incrementar la deuda nacional en 800 mil millones. ¿Cómo afectará el rescate de Fannie/Freddie al dólar y al déficit presupuestario? ¿Contribuirá eso a disparar las tasas de interés?

La Fed puede reflotar la economía con dinero, al modo de Alan Greenspan, a fin de prevenir la escalada de los tipos de interés. Nadie sabe exactamente qué ocurrirá con Fannie y Freddie, pero todo apunta a que la crisis hipotecaria y financiera irá a peor, a mucho peor, el año que viene. Estamos ahora entrando en el ojo de la tormenta, cuando las hipotecas a interés variable se están revisando al alza y cuando los bancos norteamericanos tienen que pechar con la deuda existente en un mercado dominado por el temor de los inversores extranjeros a que esos bancos se hayan quedado sin valor neto.

De manera que el principio aquí es: “el pez gordo se come al chico”. Wall Street será rescatado, y se permitirá que los bancos “consigan abrirse camino para salir de la deuda”, como se hizo después de1980 mediante la explotación de los consumidores al detalle, sobre todo los consumidores con tarjetas de crédito y los prestatarios individuales. Habrá una muchedumbre de quiebras, y la gente sufrirá más que nunca a causa de la ley de quiebras, absolutamente favorable a los acreedores, que aprobó el Congreso a instancias de los lobbies bancarios.

Hace unos meses, el Wall Street Journal publicó un editorial describiendo dos posibles escenarios de pesadilla, en caso de que la actual crisis crediticia no fuera abordada correctamente: o bien se produciría un movimiento especulativo contra el dólar, que resultaría en su desplome; o bien la quiebra inesperada de una institución financiera importante provocaría el crash del mercado de valores. La semana pasada, el exjefe del FMI Kenneth Rogoff provocó un alud de ventas en Wall Street al afirmar: “lo que está por venir en los próximos meses no es el hundimiento de unos cuantos bancos de mediano tamaño; lo que está por venir es una megahamburguesa; lo que veremos es la quiebra de uno de los grandes bancos de inversión o comerciales”. ¿Qué pasa, si Rogoff está en lo cierto, y Merril, Citi o Lehman se van al garete? ¿Bastaría eso para poner al mercado de valores en situación de caída libre?

No necesariamente. Citibank sería nacionalizado, y luego vendido. El principio rector sería: si un banco es “demasiado grande para quebrar”, deberá ser intervenido y rescatado. Habría que comenzar por revocar la revocación de la ley Glass-Stegall a que procedió la administración Clinton. En lo que hace a Lehman, se le aplicaría el tratamiento dado a Bear Stearns, con venta final (probablemente a un fondo hedge). Merril es mucho más grande, pero podría ser despiezado, supongo. El índice financiero del mercado de valores se desplomaría, pero no necesariamente los precios de las acciones industriales.

De acuerdo con el MarketWatch: “En tres meses, de abril a junio, las ganancias de los bancos registraron los segundos peores números desde 1991… Las ganancias del trimestre sumaron sólo 5 mil millones, a mucha distancia de los 36,8 mil millones del mismo trimestre del año pasado, una bajada del 86,5%”. En el mismo sentido, y conforme a un artículo de primera plana del Wall Street Journal: “Las instituciones financieras tendrán que pagar al menos 787 mil millones de dólares en obligaciones a tipo variable y en otras obligaciones a medio plazo antes de fines de 2009”. ¿Cómo pueden enfrentarse los bancos al pago de cerca de 800 mil millones (¡200 mil millones antes de diciembre!) con ganancias tan mediocres como 5 mil millones en un trimestre? ¿Y cómo diablos puede la Reserva Federal mantener en funcionamiento el sistema bancario, si las ganancias ni siquiera cubren el pasivo corriente? ¿Acaso tienen los bancos alguna fuente secreta de ingresos desconocida para nosotros, o es que realmente el sistema marcha hacia el desastre?

La manera tradicional de pagar deudas es endeudándose más. Lo que se hace, simplemente, es añadir al principal de la deuda los intereses debidos, de modo que la deuda crece exponencialmente. Ese es el significado real de la “magia del interés compuesto”. Significa, no sólo que los ahorros destinados a acumular interés mantienen ritmos de duplicación y reduplicación, sino que también lo hacen las deudas, porque los ahorros que se destinan al préstamo en el lado de los activos de la contabilidad del acreedor (en los EEUU de hoy, el 10% más rico de la población) se convierten en deudas en el lado del “pasivo” de la contabilidad (el 90% restante de la población).

Los bancos no tienen una fuente secreta de ingresos. La fuente salta a la vista. Lo que harán será entregar sus hipotecas basura a la Reserva federal y tomar dinero prestado por el valor nominal de esa basura, para que el gobierno se quede con ella. La Fed puede, o bien tomar el control del banco, como hizo el Banco de Inglaterra con Northern Rock cuando hace unos meses quebró, o puede permitir que el banco “gane” dinero timando a sus clientes un poco más.

Entre 2000 y 2006, el valor total de venta al público de la vivienda en los EEUU se dobló, pasando aproximadamente de 11 billones de dólares a 22 billones en sólo 6 años. En los últimos doscientos años, la evolución de los precios de la vivienda a duras penas mantuvo el ritmo de evolución de la inflación, normalmente, con incrementos anuales de entre el 2% y el 3%. Los bajos tipos de interés auspiciados por la Reserva federal han sido la causa principal de esa burbuja inmobiliaria sin precedentes; sin embargo, el exjefe de la Fed Alan Greenspan niega ahora toda responsabilidad en lo queThe Economist llama “la mayor burbuja de la historia”. ¿Entendía Greenspan los problemas que estaba creando con sus políticas monetarias “laxas”, o había otros motivos en su actuación?

Simplemente, no se preocupó del problema. Él se vio en el papel de animador de una fiesta para gentes capaces de enriquecerse rápidamente. Esas gentes fueron siempre sus principales clientes en sus años en Wall Street, y su tarea allí, según él mismo la entendía, era la de un criado, una especie de pez piloto para tiburones.

La idea de “creación de riqueza” del señor Greenspan consistía en tomar la línea de menor resistencia e hinchar los precios de los activos. Creía que el camino para permitir que la economía manejara sus excesos de deuda pasaba por hinchar los precios de los activos, de modo que los deudores pudieran tomar préstamos a intereses menguantes ofreciendo un colateral (bienes raíces, acciones y obligaciones) que no dejaba de crecer en el mercado de precios. En su primitiva visión à la Ayn Rand del mundo, una manera de ganar dinero era económica y socialmente tan productiva como cualquier otra. Comprar una propiedad y esperar a que su precio se hinchara lo consideraba tan productivo como invertir en nuevos medios de producción.

Ya desde sus días como cofundador de la NABE (Asociación Nacional de Economistas de Empresa, por sus siglas en inglés), Greenspan se limitaba a observar, como indicadores económicos “libres de valores”, el PIB y la contabilidad nacional. Esa es su limitación intelectual y conceptual. Ardía en deseos de proporcionar una vía por la que los peritos en inversiones pudieran hacerse ricos, y la manera más expedita de hacerse rico es no dar golpe y conseguir barra libre. Su ideología le llevó al ideario de “libre mercado”, según el cual el sector financiero se autorregularía, y así, se comportaría honradamente. Pero lo que hizo fue abrir las compuertas de los diques de contención a los granujas financieros. Su vara de medir no distinguía entre el enriquecimiento de Countrywide Financial o el enriquecimiento de Enron y la expansión de los medios de producción de General Motors u otras compañías industriales. De modo que la economía se ahuecó, lo cual, sin embargo, no se reflejaba en ninguno de los índices métricos a los que él prestaba atención desde su poltrona en la Reserva federal.

Así que, cuando los periodistas y los medios de comunicación proclamaban como una “sorpresa” de todo punto “inesperada” cualquier bajón en el mercado, él mismo andaba tan perdido como un lemming corriendo a piñón fijo hacia el despeñadero. Es un instinto inherente a los chicos del libre mercado.

El mercado inmobiliario está en caída libre, marcando día tras día nuevos récords en lo tocante a embargos, volumen de invendidos y bajada de precios. El sistema bancario se halla en una condición todavía peor; descapitalizado y enterrado bajo una montaña de activos desvalorizados. Parece haber un consenso creciente en que esos problemas no son sólo parte de un bajón económico, sino el resultado directo de las políticas monetarias de la Fed. ¿Estamos asistiendo al colapso de los modelos de banco central como forma de regulación de los mercados? ¿Cree usted que la actual crisis terminará reforzando al sistema actual, o al revés, que su fracaso facilitará el que el pueblo norteamericano gane mayor control sobre la política monetaria?

¿Qué quiere usted decir con “fracaso”? Su perspectiva es la de una mirada de abajo arriba. Pero el modelo financiero ha sido un gran éxito desde el punto de vista de quienes se hallan en la cúspide de la pirámide, mirando de arriba abajo. La economía se ha polarizado a punto tal, que el 10% más rico de la población posee el 85% de la riqueza nacional. Nunca antes el 90% de la población restante había estado tan endeudada, nunca antes había dependido tanto de los ricos. El poder de éstos sobrepasa con mucho al que hayan tenido en cualquier época de la que quede constancia estadística.

Tiene usted que darse cuenta de que lo que ellos de verdad pretenden es arrasar la Ilustración, terminar con la filosofía moral y los valores sociales de la economía política clásica, que culminaron en la legislación de la Era Progresista, así como en las instituciones del New Deal. No pretenden que la economía sea más igualitaria, y no pretenden compartir poder. La codicia de la elite rica es (como bien observó Aristóteles) infinita. De modo que lo que a usted le parece una violación de los valores tradicionales lo que es, en realidad, es una reafirmación de los valores preindustriales, feudales. La economía está retrocediendo por un camino que lleva a la servidumbre por deudas. El “camino de servidumbre” no es el progreso económico públicamente patrocinado y estimulado; es, al revés, el desmantelamiento de la economía pública y del Estado, la disolución de las agencias reguladoras, a fin de crear una nueva elite de tipo feudal.

La antigua Unión Soviética suministra un modelo de lo que los neoliberales querrían crear. No sólo en Rusia, sino también en los Estados bálticos y en otras antiguas repúblicas soviéticas, lo que se hizo fue crear cleptocracias locales, al estilo de Pinochet. En Rusia, los cleptócratas fundaron un partido local explícitamente pinochestista, el Partido de las Fuerzas de Derecha.

Para que el pueblo norteamericano, o cualquier otro pueblo, pueda llegar a tener más control sobre la política monetaria, lo que necesita, por lo pronto, es una doctrina económica que fije lo que debería ser una buena política monetaria. A comienzos del siglo XIX, los seguidores de St. Simon en Francia empezaron a desarrollar una doctrina así. A fines de ese siglo, la Europa central la aplicó políticamente, movilizando el sistema bancario y financiero para promover la industrialización de forma conjugada con el Estado (y, para decirlo todo, usando como catalizador el gasto militar y naval). Pero todo eso desapareció de la historia del pensamiento económico, y a punto tal, que ni siquiera se menciona ya a los estudiantes de economía. Los Chicago Boys han conseguido censurar cualquier alternativa a su racionalización, en términos de libre mercado, del despojo de activos y de la polarización económica.

Mi modelo pasaría por convertir a los bancos centrales en parte del Tesoro, no simplemente en un comité de directores diligentemente serviles del rapaz sistema bancario comercial. Usted mencionaba antes los escritos de Henry Liu, y yo creo que él ha llegado a la misma conclusión en sus artículos para el Asia Times.

¿Ve usted a la Reserva federal como una organización económica diseñada principalmente para mantener el orden en los mercados a través de los tipos de interés y de medidas regulativas, o como una institución política cuyos objetivos son imponer al resto del mundo un modelo de capitalismo dominado por los EEUU?

¿Está usted de broma? La Fed ha convertido “mantener el orden” en un eufemismo de consolidar el poder del sector financiero, y más en general, de todo el sector FIRE (Finanzas, Seguros, Bienes Raíces, por su acrónimo en inglés) sobre la economía “real” de la producción y el consumo. Sus dirigentes ven el ejercicio de su tarea como una comisión cuyo comitente es el sistema bancario y consistente en permitir que ese sistema gane dinero procedente del resto de la sociedad. Actúan como un comité de directores encargados de combatir la regulación, de apoyar a Wall Street, de bloquear cualquier revigorización de leyes antiusura, de promover unos “mercados libres” prácticamente indistinguibles del fraude financiero descarado, de despenalizar las malas prácticas, y sobre todo: encargado de hinchar el precio de la propiedad en relación con los salarios de los trabajadores y aun en relación con los beneficios de los industriales.

La tarea de la Fed no es realmente imponer el Consenso de Washington al resto del mundo. Esa es la tarea del Banco Mundial y del FMI, coordinados a través del Tesoro norteamericano (del modo más palmario, con Robert Rubin durante la administración Clinton) y de la Agencia Internacional para el Desarrollo y apoyados con acciones encubiertas de la CIA y del National Endowment for Democracy. No se necesitan políticas monetarias para hacer eso; basta el ingenio truhanesco a gran escala… y llamarlo cabildeo a favor de la promoción de los valores “democráticos”: valores consistentes en combatir la capacidad de los Estados para regular o controlar las finanzas en todo el mundo. El poder financiero es inherentemente cosmopolita, y como tal, antagónico del poder de los gobiernos nacionales.

La Fed y otras agencias gubernamentales, Wall Street y el resto de la economía forman parte de un sistema de conjunto. Ha de verse cada agencia en el contexto de ese sistema y de sus dinámicas. Y esas dinámicas son dinámicas de polarización que echan su raíz, sobre todo, en mecanismos financieros. De modo que volvemos a la “magia del interés compuesto”, ahora ampliado para incluir la “libre” creación de crédito y el “libre” arbitraje.

El problema es que nada de eso está incluido en el currículum académico. Y el silencio de los principales medios de comunicación, la incapacidad de los mismos para informar de esos asuntos, o aun para reconocerlos, hace que resulten invisibles, salvo para sus beneficiarios, que son quienes manejan el sistema.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Entrevista de Vicenç Navarro a Noam Chomsky

Presentación

Es un placer para mí hacer la introducción de una entrevista que hicimos a Noam Chomsky el 13 de mayo de 2008.

La UPEC que como bien sabéis es la Universidad Progresista de Verano de Cataluña, tiene como parte de su vocación el crear un intercambio entre personas de izquierdas progresistas de Cataluña, de España, de Europa y del Mundo. A nosotros nos interesaba mucho saber qué pensaba Noam Chomsky sobre lo que está pasando estos días en los EEUU., en Europa y en el Mundo.

Noam Chomsky es una persona de una enorme importancia y cuando se escriba la historia intelectual de los siglos XX y XXI, Noam Chomsky tendrá un capítulo muy importante. Ha sido la voz más crítica dentro de los EEUU. no sólo con respecto a la política exterior de este país, sino también en cuanto a las estructuras de poder de los EEUU.

En estos momentos los EEUU. están en la primera página de todas las noticias y, como siempre, los medios de comunicación controlan, canalizan, manipulan y es difícil saber qué pasa en un país tan complejo como los EEUU. Esta dificultad en saber qué pasa en EE.UU. todavía está más acentuada debido a la enorme diferencia de culturas que existe entre aquel país y las culturas políticas de Europa, de España y de Cataluña.

De ahí que se decidiera por parte del equipo directivo de la UPEC el invitarle a dar la conferencia inaugural, la clase inaugural de las jornadas de este año. Él no pudo venir porque su esposa estaba muy enferma. Se excusó. Él conoce Cataluña, es más, tiene una gran simpatía y lazos emotivos con Cataluña porque como intelectual de los EEUU. siguió muy de cerca la guerra civil española. Nos explicó que, siendo joven, ya se sintió muy identificado con la causa republicana contra el fascismo.

Ahora bien, la entrevista no es sobre el pasado. Es sobre el presente y sobre el futuro. La entrevista se centra sobre los EEUU, ¿qué está pasando en los EEUU.?, ¿qué es el fenómeno Obama?, ¿es una promesa de cambio?, ¿o es una construcción mediática?. También queríamos saber su opinión sobre lo que está pasando en Europa y veréis que habla, a veces, muy críticamente de Europa y también queríamos saber su opinión sobre el Mundo. Él ha estado muy involucrado, es uno de los puntos de referencia del llamado movimiento antiglobalización y tiene mucho que contar sobre el futuro de este movimiento.

He tenido el placer de hacer esta entrevista que dura 45’ . Conozco a Noam Chomsky desde hace muchos años, en realidad somos amigos, muy amigos. Desde este punto de vista aceptó nuestra invitación porque estaba dispuesto a contactar a través mío con este mundo de Cataluña y de España. Noam Chomsky es una persona superinteresante no sólo como intelectual sino también como ser humano; es de estas personas únicas que , pese a su gran renombre, es un hombre sencillo, muy accesible y muy agradable. Pasamos unas horas muy agradables con él haciendo la entrevista y después de una manera informal. Se comprometió a venir a Barcelona, por lo que no renunciamos a tenerlo entre nosotros algún año dando la conferencia inaugural de la UPEC.

Los temas que toca son temas relevantes para nosotros y de una enorme importancia. Puede que a veces sea difícil de entender porque son temas y una narrativa diferente a la europea. Al final haré algunas observaciones en cuanto a mostrar la relevancia de las declaraciones de Noam Chomsky a nuestro país porque lo que ocurre en los EEUU. es, en cierto modo, nuestro futuro si no cambiamos. Y el futuro lo hemos visto y no funciona.

Es desde este punto de vista que hablamos de muchos temas de una forma relajada. Él me conoce a mí, conoce mis trabajos, los cita, incluso en esta entrevista, pero también en los suyos, haciendo referencia, por ejemplo, a la situación sanitaria que es muy preocupante. No hay un sistema en EE.UU. que garantice el acceso a los servicios sanitarios. De hecho, 100.000 personas mueren cada año debido a la falta de servicios de atención sanitaria. Este es un problema muy grave. Él hace referencia a este tema, y también hace referencia a otros en los que estoy escribiendo y trabajando. Hay una amistad, hay un aprecio, hay una admiración mutua que se refleja en esta entrevista.

Así pues, hago esta introducción a la entrevista a Noam Chomsky , que creo que todos coincidimos en que es uno de los intelectuales más importantes de los tiempos en que vivimos.

Entrevista

Vicenç Navarro : Muchas gracias por recibirnos.

Noam Chomsky : Estoy encantado de tener la oportunidad de hablar con vosotros.

VN: Estamos aquí en nombre de la Universidad Progresista de Verano de Cataluña (UPEC). Como te explicaba antes de la entrevista, la intención de la universidad es recuperar la historia de Cataluña, recordando aquel tiempo, durante los años de la República , cuando trabajadores y académicos se reunían durante el verano para debatir temas de interés común. Esto, evidentemente, fue prohibido durante la dictadura. Cuando , en el 2003, los partidos de izquierdas recuperaron el gobierno de Cataluña, decidieron renovar este compromiso y reiniciar la Universidad Progresista de Verano de Cataluña. Nos habría encantado que hubieras podido hacer la conferencia inaugural de esta nueva etapa y nos sabe muy mal que no pudiera ser así. Esperamos, sin embargo, que puedas visitarnos algún día.

NC: Espero que sí.

VN: Quería hablar contigo precisamente sobre tí mismo y también sobre los Estados Unidos. Fuera de los EE.UU., eres sin duda el intelectual estadounidense más conocido. Pero la mayoría de la gente de fuera de EE.UU. no es lo suficiente consciente de lo que representa que el intelectual más conocido de los EE.UU. en el extranjero aparezca tan poco en los medios de su propio país. Cuando miramos las principales cadenas de televisión, como la CBS , la NBC o la CNN , nunca apareces. En realidad parece como si estuvieras vetado en tales medios. Mucha gente fuera de los EEUU o no lo saben o no lo entienden, porque a menudo se idealiza a los EE.UU., que se presenta como una democracia extremadamente dinámica y activa. Fuera de EE.UU. no se es consciente de la enorme discriminación que existe en EE.UU. en contra de las voces de izquierda como las tuyas, discriminación que ocurre incluso en círculos que se llaman de izquierda dentro del establishment liberal de EE.UU. ¿Cómo explicas esta situación? ¿Cómo explicas esta discriminación en contra de tí en los más importantes foros de debate de EE.UU.?

NC: De entrada debería decir que, de hecho, es en estos círculos de intelectuales liberales de izquierdas dónde probablemente me discriminan, me temen y me desprecian más. Si quieres ver un ejemplo gráfico de esto, mira la fotografía que tengo colgada y enmarcada a la puerta de mi despacho. Es la portada de la revista más o menos oficial de los intelectuales liberales de izquierdas, The American Prospect. Aquella portada quiere representar la lucha ideológica a la cual se enfrentan. Se presentan a ellos mismos como estando entre dos amenazas representadas por dos figuras con cara enfadada. A un lado vemos a Dick Cheney, en el Pentágono; y en el otro estoy yo. Los intelectuales de izquierdas del establishment liberal se ven atrapados entre estas dos fuerzas que consideran gigantescas. Esta portada es indicativa de la paranoia y de la preocupación de que pueda haber cualquier pequeña rotura en la ortodoxia liberal. Los intelectuales de la izquierda del establishment liberal son (y no sólo en los EE.UU.) los típicos guardianes de los límites del sistema: hasta aquí podemos llegar, pero ni un milímetro más allá. De hecho, consideran aterrador pensar que alguien pueda ir un milímetro más allá. Esto se extiende también a los principales medios de comunicación donde el control ideológico es enorme. Aparece así una situación en la que por un lado hay una gran libertad de expresión. Es un país muy libre, es el país más libre del mundo. No creo que la libertad de expresión, por ejemplo, esté tan protegida en ninguna parte del mundo como lo está aquí. Pero, por otra parte, la posibilidad de producir y distribuir ideas está muy controlada. Es una sociedad muy dirigida, una sociedad que se gestiona como un negocio, dirigido con mucho cuidado, con estrictos requisitos doctrinales, de los cuales no se tolera ninguna desviación pues sería demasiado peligroso.

Uno de los motivos por los cuales es demasiado peligroso es que el sistema político, tanto los partidos como la clase política, tiene una posición que en la mayoría de temas importantes está mucho más a la derecha que el resto de la población. Si cogemos la sanidad, por ejemplo, sobre la cual tú has escrito durante muchos años la población está a la izquierda del establishment, y así ha sido siempre. Lo mismo pasa en otros muchos temas. Por lo tanto, permitir que se debatan temas importantes es un riesgo y una amenaza. Permitir cualquier desviación es peligroso y se debe controlar con mucho cuidado.

Por lo tanto, sí, este es un país muy libre, pero muy controlado. Por esto tenemos una ideología muy rígida y muy controlada.

VN: Es sorprendente porque, desde fuera de los EE.UU., a menudo se tiene la impresión de que el país tiene un sistema político muy estable y seguro. Podríamos incluso pensar que con un sistema político y unos medios de comunicación tan potentes, el país se podría permitir voces más criticas en los medios de lo que permiten .

NC: Sí!

VN: Es como si temieran las voces más criticas, como por ejemplo la tuya.

NC: Sí, creo que tienen miedo. Existe un miedo terrible a que cualquier pequeña desviación pueda conducir al desastre. Es una mentalidad típicamente totalitaria. En esta mentalidad debes controlarlo todo. Si algo queda fuera de tal control, puede resultar desastroso para ellos. De hecho, la estabilidad de la sociedad de los EE.UU. no es tan obvia. Requiere mucha represión. Lo que ocurrió con los papeles del Pentágono durante la Guerra del Vietnam es muy representativo de lo que estoy diciendo. Estos papeles no eran documentos desclasificados y públicos. Tener acceso a ellos era como robar los archivos: era como conquistar un país y hacerse con el botín de sus archivos. La información no estaba pensada para el público. Pues bien, había cosas interesantes en los papeles del Pentágono que habían sido ocultadas. Lo más interesante de tales papeles es la parte final. El periodo que cubren estos papeles acaba a mediados de 1968, justo después de la ofensiva del Tet del mes de enero de 1968, que convenció a la clase política de que la guerra resultaba demasiada costosa y de que no valía la pena continuarla. Aún así, en los meses inmediatamente posteriores, hubo un intento del gobierno de enviar unos 200.000 hombres más al Vietnam, para aumentar así el número de tropas a casi tres cuartos de millón. Hubo un debate dentro del gobierno sobre esto, tal y como demuestran los papeles del Pentágono, y decidieron no llevarlo a cabo. El motivo es que temían que, si lo hacían, quizás necesitarían las tropas para controlar el desorden civil que podría provocar en los EE.UU.. Habría una rebelión de proporciones sin precedentes entre la gente joven, las mujeres, los trabajadores, las minorías, los pobres, etc. A duras penas controlaban las cosas dentro del propio país, y cualquier movimiento en falso podría haber llevado a una rebelión. Y esto continúa. No pueden dejar que la población se descontrole. Ésta tiene que estar estrechamente disciplinada.

En realidad, uno de los motivos de la presión consumista tan extraordinaria que existe en EE.UU., presión que se remonta a los años 1920, es precisamente el reconocimiento por parte del mundo empresarial de que, si no se atomiza a la gente, si no se la conduce hacia aquello que denominamos “las cosas superficiales de la vida, como por ejemplo el consumo de moda”, la población puede girarse en contra suya. Ahora mismo, por ejemplo, un 80% de la población de los EE.UU. cree que el país (transcribiendo literalmente las palabras exactas) “está dirigido y se mueve, acorde con unos pocos grandes intereses que sólo se preocupan por ellos mismos”, sin tener en cuenta el bienestar de la población. Un 95% de la población piensa que el gobierno debería prestar más atención a la opinión pública y no lo hace. El grado de alienación de la población hacia las instituciones democráticas es enorme. De ahí la importancia de que la gente esté atomizada, absorbida en el mundo del consumo, preocupada en cómo pagar las deudas reflejadas en sus tarjetas de crédito, separadas unas de las otras, sin escuchar debates críticos. Siempre que sea así, la clase empresarial cree que puede controlar a la población.

VN: Otra realidad que vemos es que fuera de los EE.UU. se idealiza el sistema norteamericano por parte de los medios de información y persuasión europeos. Por ejemplo, las primarias presidenciales se están mostrando como un signo de vitalidad de la democracia. Y el fenómeno Obama se presenta como responsable de la movilización de masas. Esta visión de la realidad de EE.UU. es muy sesgada. ¿Cómo explicarías esta idealización de la escena política americana, tan frecuente en Europa?

NC: La gente tiene estas ilusiones, y debemos preguntarnos cuál es el origen de ellas. No es difícil entender qué ha pasado, y el establishment lo entiende perfectamente.

Véamos, por ejemplo, qué ocurrió durante las primarias, en el día del “supermartes”, el 5 de febrero, en el cual se celebraron un par de docenas de primarias. La emoción, por lo tanto, era muy grande. En el Wall Street Journal: la historia principal en su portada aquel “supermartes”, escrita con grandes titulares, decía así: “Los temas políticos retroceden a lo largo del 2008 , puesto que los votantes se centran en el carácter de los candidatos”. Poco después, apareció una encuesta, de la cual no informaron apenas, que revelaba que tres cuartas partes de la población querían que los medios cubrieran las opiniones de los candidatos sobre los temas más importantes que el país enfrentaba. Exactamente el contrario de la doctrina estándar que se manifestaba en el titular de aquel diario. Los medios enfatizaban características personales de los candidatos, mientras que la población deseaba saber la opinión de los candidatos sobre los temas que preocupaban a la población.

Esto no es nuevo. Ha pasado lo mismo en elecciones anteriores. Los dirigentes de los partidos evitan tocar los temas que preocupan a la población, manteniéndolos fuera de la vista de los lectores. No es verdad que los votantes prefieran la personalidad de los candidatos por encima de los otras temas. Los votantes estarían encantados de poder votar a favor de un sistema sanitario público, que han deseado durante décadas. Ahora bien, no se les da la opción. Los dirigentes del partido –o, básicamente, el ámbito de las relaciones públicas que venden bienes de consumo a través de la televisión– anuncian a los candidatos del mismo modo que anuncian bienes de consumo. Cuando ves un anuncio en la televisión, no esperas aprender nada de ello. En realidad, si tuviéramos un mercado libre del tipo que describen los economistas, en el cual los consumidores informados toman decisiones racionales, la General Motors haría anuncios explicando las características de los coches que venden. No lo hacen. Lo que hacen es intentar crear ilusiones, por la vía de gráficas complicadas, de una actriz famosa conduciendo hacia al cielo, o de cualquier cosa por el estilo. La clave es engañar y manipular a la audiencia. Cuando tú “vendes” los candidatos, ocurre lo mismo –no entramos en los temas importantes, es demasiado peligroso porque el público puede no estar de acuerdo contigo en estos temas. Por lo tanto, lo que vendes es carácter, trivialidades, temas personales – el pastor de alguien dijo no sé qué, Hillary Clinton cometió un error cuando hablaba de Bosnia, etc.

La Fundación Pew publicó un estudio sobre la cobertura que hace la prensa de las primarias. La historia principal ha sido la de los sermones del reverendo Jeremy Wright. La segunda, el politiqueo de los “súper delegados”, y la tercera, la discusión sobre si Obama había estado más o menos acertado con su comentario sobre la “frustración” con respecto a la economía del electorado de las poblaciones rurales, y así una larga lista. Todas las historias principales de esta lista son sobre temas irrelevantes, marginales. No hay ninguno que destaque la opinión de los candidatos sobre ninguno de los temas importantes –sobre aquello que el público en general quiere escuchar. Se habla de cualquier cosa excepto de los temas importantes. Por lo tanto, la población simplemente no sabe cuáles son las posiciones de los candidatos sobre los temas importantes. Esto es muy evidente.

La opinión popular en los EE.UU. ha estado desde siempre muy bien estudiada, principalmente porque las clases empresariales, que dirigen el país, quieren sentir el pulso de su público –para controlar la propaganda. Puedes aspirar a controlar las actitudes y opiniones de la gente si conoces bien su vida. Es por eso por lo que sabemos tanto en EE.UU. sobre la opinión pública. Así sabemos que en las últimas elecciones, el 2004, la mayoría de los votantes de Bush tenían visiones equivocadas sobre la opinión de Bush con respecto a los temas principales –no porque fueran idiotas o no estuvieran interesados, sino porque las elecciones siguen un sistema de marketing. Esta es una sociedad dirigida por las necesidades empresariales: del mismo modo que vendes bienes de consumo, vendes candidatos. El público es la víctima y es consciente de ello, y, por esto, más o menos un 80% cree que el país se mueve en función de unos pocos grandes intereses que miran sólo por ellos mismos. Así pues, la gente no está engañada, simplemente no ven que se les ofrezca ninguna opción.

El fenómeno Obama es una reacción interesante en todo esto. Los asesores de Obama, los dirigentes de su campaña, han creado una imagen que es básicamente como una página en blanco. En la campaña de Obama suenan palabras como esperanza, cambio, unidad –eslóganes totalmente vacíos pronunciados por una persona agradable, con buen aspecto y que habla bien–, los opinadores lo definen como “retórica en alza”, (“soaring rhetoric”), y cada cual puede escribir lo que le parezca, en esta página en blanco. Mucha gente está escribiendo sus deseos de un cambio de progreso. En la campaña, como apunta acertadamente el Wall Street Journal, no se ha prestado demasiada atención a los temas importantes. Las características personales son elementos clave. Es el carácter que se trata en portada como tema capital.

Pero, sí, el apoyo que ha recibido Obama es un fenómeno popular, y pienso que refleja la alienación de la población hacia las instituciones representativas. La gente se agarra a un hierro al rojo vivo: aquí hay una pequeña posibilidad de que quizás alguien pueda defender aquello que quiere. Aun cuando él no lo diga, parece el tipo de persona que quizás lo haría. Es muy interesante fijarnos en las comparaciones que se hacen. A Obama lo comparan con John F. Kennedy y Ronald Reagan –Kennedy y Reagan eran creaciones, productos de los medios de comunicación, en especial Reagan. Probablemente ni él conocía cuáles eran las políticas de su programa , pues él era estrictamente una creación de los medios. Inicialmente no era especialmente popular, pero los medios crearon la imagen de un cowboy maravilloso que salvaría a todos, y así sucesivamente.

La administración Kennedy tenía más control; fue el primer grupo dirigente que entendió el poder de la televisión y creó un tipo de carisma mediante un buen funcionamiento de las relaciones públicas: la imagen de Camelot, de aquel lugar maravilloso, dónde pasan cosas maravillosas, y de un gran presidente. Ahora bien, cuando te fijas en las acciones reales que se llevaron a cabo, es grotesco. En realidad Kennedy es el presidente que invadió el sur del Vietnam y el que lanzó un gran ataque terrorista en contra de Cuba, y del cual podríamos decir otras muchas cosas en esta línea. Su Administración fue responsable del establecimiento de una dictadura neonazi en Brasil. El golpe de estado tuvo lugar justo después del asesinato de Kennedy, pero las bases para este golpe habían sido establecidas por los Kennedy y condujeron a una terrible plaga de represión en cualquier parte de América Latina. Pero la imagen de Camelot está ahí, y las imágenes son muy importantes cuando intentas controlar una población disidente.

De hecho, los EE.UU. no es un país fascista, esta sería una mala analogía. Pero el parecido entre las técnicas de propaganda que utiliza la clase empresarial y las fascistas es muy sorprendente, y no es accidental. Los nazis adoptaron, de manera explícita, consciente y abiertamente, las técnicas publicitarias americanas, y así lo manifestaron. Cogieron unas cuantas ideas sencillas, las reforzaron una vez y otra, e hicieron que parecieran atractivas –esta era la técnica publicitaria americana de los años 20 y fue el modelo que los nazis adoptaron de manera explícita, y este es el modelo de propaganda empresarial que existe hoy en día.

Por lo tanto, sí: el fenómeno Obama, pienso, refleja la alienación de la población que encontramos en las encuestas: el 80% dice que el país se mueve por unos pocos grandes intereses. Aun cuando Obama dice que lo cambiaremos, no tenemos nada claro qué es el que cambiaremos exactamente. De hecho, las instituciones financieras, que son sus mayores contribuidores, piensan que él ya está bien; por lo tanto, no parece nada claro que pueda haber ningún cambio. Pero si hablas de “cambio“, la gente se coge a ello; si dices “cambio” y “esperanza”, la gente se cogerá a ello y dirá, de acuerdo, este puede ser el salvador que conseguirá aquello que queremos, aun cuando no haya ninguna evidencia para creer que esto pueda pasar.

VN: Está claro.

NC: Por lo tanto creo que el fenómeno Obama y la alienación de la gente van cogidas de la mano.

VN: Cuál sería la diferencia entre una administración de McCain y otra de Obama?

NC: McCain es otro ejemplo de creación de una imagen-propaganda muy efectiva. Imagínate un piloto ruso que hubiera bombardeado objetivos militares en Afganistán, capturado y torturado por los terroristas fanáticos islámicos dirigidos por los EE.UU.. ¿Diríamos que fue un héroe? ¿Diríamos que era un experto en temas de estrategia y seguridad, porque estaba bombardeando objetivos civiles? No, no lo diríamos. Pero esta es la imagen que se ha creado de McCain. Su heroísmo y su conocimiento y estrategia se basan en el hecho que él bombardeó a mucha gente desde 10.000 metros de altura y que le dispararon. No está bien que lo torturaran, no tendría que haber pasado, fue una acción criminal, etc. Pero esto no lo convierte en un héroe de guerra o en un especialista en política exterior. Esta última imagen es fruto de una creación de los expertos en relaciones públicas.

La industria de las relaciones públicas es una industria enorme, muy sofisticada en EE.UU. Probablemente una sexta parte del PIB se destina al marketing, a la publicidad, etc., y representa un elemento clave de la sociedad.

VN: ¿Cuál sería la diferencia entre las administraciones McCain y Obama con respecto a la política exterior?

NC: McCain puede ser peor que Bush. No habla demasiado de ello, porque se supone que no se debe hablar demasiado de estos temas , pero las pocas cosas que ha dicho dan bastante miedo. Podría abrir una situación impredecible (be a real loose cannon)

VN: ¿Cómo explicarías la simpatía que Obama despierta en Europa?

NC: Supongo que los europeos también escriben aquello que quieren en la página en blanco de la cual hablaba. Y no es ningún secreto que a los europeos no sólo no les gusta Bush, sino que lo temen. El mismo establishment americano tenía miedo de Bush. Bush llegó entre un mar de críticas sin precedentes incluso de parte de las voces oficiales de la administración Reagan y de la opinión pública en general. Por ejemplo, cuando se anunció su estrategia de seguridad nacional el septiembre del 2002, hablando de guerra preventiva, y anunciando virtualmente una guerra a Iraq, inmediatamente, al cabo de pocas semanas, hubo un artículo en el Foreign Affairs (la revista principal del establishment) condenando lo que el artículo definió como la Gran Estrategia del Nuevo Imperio. Se opusieron a Bush no por principios, sino porque sería perjudicial para los EE.UU.. Hubo muchas críticas a la Administración de Bush por su extremismo, incluso por el nacionalismo extremista y radical que mostró. McCain seguramente se mueve en el mismo terreno. Obama, en cambio, probablemente volvería a situar el país más al centro, exactamente dónde se situaba la Administración Clinton.

McCain seguiría la misma doctrina de Bush, la doctrina de guerra preventiva, con el desprecio descarado por nuestros aliados. Hay que darse cuenta, sin embargo, de que esta doctrina no era nueva. La doctrina de Clinton, si se interpreta literalmente lo que decía, era todavía peor. La doctrina de Clinton consistía oficialmente en el hecho de que los EE.UU. tenía el derecho a utilizar la fuerza para proteger el acceso a los mercados y a los recursos. En realidad, esta doctrina es incluso más extremista que la doctrina de Bush. Pero la administración Clinton lo presentó educadamente, discretamente, y no de forma que nuestros aliados se alejaran de nosotros. Los europeos no podían simular que no lo veían –claro está que lo sabían y, de hecho, los líderes europeos probablemente lo aprobaban. Pero la arrogancia, la poca vergüenza, el extremismo y el ultranacionalismo de la administración Bush ofendió realmente las corrientes más de centro en los EE.UU. y en Europa. Es decir, siempre hay una manera más o me educada de llevar a cabo las mismas políticas.

VN: ¿Crees que hay posibilidades para el surgimiento de las izquierdas en EE.UU. en un futuro próximo?

NC: Creo que este país ofrece una enorme oportunidad para los organizadores de izquierdas. Esto se observa cuando analizamos la opinión pública. Tus propios estudios de búsqueda sobre la opinión de la población estadounidense sobre sanidad muestran como la población de EE.UU. desea un programa nacional de salud financiado públicamente. Si tuviéramos una democracia que funcionara, los EE.UU. haría décadas que disfrutarían de un sistema de sanidad pública nacional. Lo mismo podría aplicarse a la política exterior. Cojamos Irán, por ejemplo, el próximo gran tema del cual hablaremos. Cada candidato a la presidencia, incluso Obama, dice que debemos mantener la amenaza de la fuerza contra Irán, manteniendo así las opciones abiertas. Resulta, sin embargo, que con esta presión se está violando la Carta de las Naciones Unidas; ahora bien, la opinión de la élite da a entender que los EE.UU. debería ser un país fuera de la ley y nadie hace ningún comentario. Pero esto no es lo que quiere la población. La gran mayoría del público dice que no habríamos de ir siempre con amenazas sino que tendríamos que utilizar la diplomacia. La gran mayoría del público en los EE.UU., casi un 75%, sostiene que Irán tiene los mismos derechos que cualquier otro firmante del tratado de no-proliferación: el derecho a enriquecer uranio para energía nuclear, pero no para armas nucleares. Y, sorprendentemente, una elevada mayoría del público cree que deberíamos apoyar el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en aquella región, incluyendo Irán, Israel y las fuerzas americanas desplegadas en la zona. Resulta que esta es también la política oficial de Irán, y, de hecho, la de EE.UU. e Inglaterra, aunque este hecho no se pueda mencionar. Pero la realidad es que cuando los EE.UU. y el Reino Unido intentaron construir una primera justificación legal para la invasión a Iraq, apelaron a la Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 687 de 1991, que pedía a Iraq que eliminara sus armas de destrucción masiva, afirmando que Irak no había cumplido con tal Resolución. De aquello se habló mucho, pero no del hecho que la misma Resolución comprometía a los firmantes de tal documento a movilizarse para establecer una zona libre de armas nucleares en el Oriente Medio (artículo 14). No hay ningún candidato, sin embargo, que pueda siquiera mencionar esta posibilidad. Si EE.UU. tuviera una democracia que funcionara, en la cual la opinión pública influyera en la política, la más que peligrosa confrontación con Irán se resolvería seguramente de manera pacífica.

Fijémonos también en Cuba. Durante 45 años el gobierno de los EE.UU. se ha dedicado a castigar a los cubanos. Tenemos documentos internos de los Kennedy, entre otras cosas, que lo demuestran. Debemos castigar al pueblo cubano por su “exitoso desafío” a las políticas de los EE.UU., remontándonos a la Doctrina Monroe de 1823. La Doctrina Monroe estableció el derecho de los EE.UU. a dirigir el hemisferio. Los cubanos desafíaron esta doctrina con bastante éxito. Por lo tanto hacía falta castigar a la población cubana con una guerra importante, una guerra terrorista. Este objetivo ni siquiera se disimuló. Arthur Schlesinger, el biógrafo semioficial de Robert Kennedy y un asesor del Presidente Kennedy, dijo que a Robert Kennedy se le encargó llevar “los terrores de la tierra” a Cuba. Esta fue su responsabilidad primordial. Los dirigentes de EE.UU. estaban obsesionados –además de intentar estrangular económicamente a la población cubana, a castigarla por su travesura. Pero veamos qué piensa el público de los EE.UU. En varias encuestas hechas desde los años 1970, aproximadamente dos terceras partes del público dice que habríamos de iniciar relaciones diplomáticas normales con Cuba, exactamente como lo hace el resto del mundo. Pero el fanatismo del establishment es enorme. Existe un amplio espectro del que formaron parte los Kennedy, que son los que lo empezaron, y todo el resto. Hoy no hay ningún candidato que pueda llegar a hablar de establecer relaciones diplomáticas con Cuba.

Lo mismo pasa con muchos otros grandes temas. La distancia entre las posiciones propuestas por el establisment y lo que la población desea es enorme. Por lo tanto, como he dicho antes, los EE.UU. debería ser el paraíso para un organizador de izquierdas. Pienso que las posibilidades que tiene la izquierda aquí son extraordinarias, y esta es precisamente la razón de que el establishment tiene tanto miedo a perder el control de la opinión. De hecho, el país tiene una población bastante activista. Seguramente hay más gente ahora implicada en el activismo por algún u otro tema importante que durante los años 1960. Todavía está en sus comienzos y está atomizada. Ahora bien, existen muchos movimientos populares que no habían existido nunca hasta ahora. Por ejemplo, centrémonos en los movimientos solidarios con el Tercer Mundo: esto es algo que nunca se habia dado en el caso, por ejemplo del imperialismo europeo, y tiene el origen en los movimientos de protesta de gente normal y corriente de los EE.UU.. Desde las iglesias rurales, evangélicas, gente convencional, miles de personas, decidieron ir a América Central para vivir con las víctimas de las guerras terroristas de Reagan, para ayudarlos, para intentar protegerlos, etc.; eran millares o decenas de millares de personas. Una de mis hijas todavía está ahí, en Nicaragua. Esto no había pasado nunca hasta ahora en la historia del imperialismo. Nadie en Francia fue nunca a vivir a un pequeño pueblo de Argelia para ayudar la gente, para protegerlos de las atrocidades de los franceses. Era una opción que no se había planteado siquiera; durante las guerras en Indochina, excepto algunos, pocos, que quedaron muy desperdigados por el territorio. Pero durante los años 1980, esto se desarrolló de manera espontánea –no en los centros de la élite, por lo tanto, no lo veríais en Boston, sino en los estados rurales de Kansas y Arizona, y ahora se ha desperdigado en cualquier parte del mundo. En consecuencia, tienes guardianes de la paz cristianos, y Dios sabe quien más. Otro desarrollo nuevo muy importante es el movimiento de justicia global, que se ha denominado, ridículamente, “antiglobalización”. La propaganda dice que el denominado movimiento antiglobalización empezó en Seattle. No fue así. Empezó en el Tercer Mundo. Cuando cientos de miles de campesinos en la India asaltaron el parlamento, no se consideró un hecho relevante –sólo si la gente hace algo en una ciudad del norte, es un hecho relevante. Así pues, los movimientos populares de masas en Brasil o India, por ejemplo, no existieron hasta que se involucró una ciudad del Norte. Pero las ciudades del Norte se implicaron, y el movimiento se ha desperdigado ahora por todas partes tanto por las ciudades del Norte como por las del Sur.

VN: El denominado movimiento “antiglobalización” ha sido ciertamente un movimiento espléndido. Pero a veces da la sensación de que quizás está paralizado e inmóvil. ¿Qué te parece la idea de establecer una Quinta Internacional, o alguna otra forma de organización que pueda representar una alternativa al actual sistema mundial?

NC: He hablado de ello en reuniones del Foro Social Mundial, que siempre se celebra en algún lugar del sur, y he comentado que este movimiento podría traer las semillas de una nueva Internacional y, según mi parecer, la primera internacional real. Aquello que se denominó la Primera Internacional fue importante, pero fue muy localizada. Fue en una parte de Europa, y fue esencialmente destruida por Marx cuando este no pudo controlarla. La Segunda Internacional desapareció justo antes de la Segunda Guerra Mundial. La Tercera Internacional se tomó como una institución propagandística por parte de la Unión Soviética y la Cuarta Internacional fue marginalmente trotskista.

Pero esta es la primera auténtica Internacional, o al menos, así lo parece. No me refiero sólo al Foro Social Mundial, sino también a otros fenómenos como por ejemplo la Vía Campesina. La última vez que estuve en Porto Alegre, en Brasil, para asistir al Foro Social Mundial, el primer lugar que visité fue la reunión internacional de la Vía Campesina , la organización internacional de campesinos. Fue algo muy animado, muy emocionante. Representa la mayor parte de la población mundial, y fue muy emocionante estar allí. El Foro Social Mundial también lo fue. Esta es la auténtica globalización. Son gente de cualquier parte del mundo, de todas las esferas de la vida, interactuando, debatiendo, y volviendo a casa para intentar implementar ideas de cambio social.

No sé si la nueva Internacional funcionará. Podría ser. Pero, si no funciona, se conseguirá al menos aumentar el nivel de acción para el próximo intento de conseguirlo. Por lo tanto, pienso que tiene sentido esto que dices. Puede que veamos las semillas de la primera auténtica internacional, constituida por las clases populares de todas partes, intentando superar la extraordinaria alienación que siente la gente de cualquier parte del mundo, en los EE.UU. y en el resto del mundo –la sensación de que las instituciones no trabajan para nosotros, sino que lo hacen para otros. Estos grupos pueden movilizar y organizar, utilizando las libertades que tenemos y hemos conseguido. Abren unas expectativas muy importantes.

VN: Una cosa que es bastante preocupante es la americanización de la política europea, que creo que está pasando en todas partes. Incluso la izquierda europea parece haber perdido su lenguaje. Por ejemplo, los líderes de izquierdas no hablan de la clase trabajadora, sino que lo hacen de las clases medianas. La lucha de clases ha desaparecido del todo en el discurso de las izquierdas. Es un desarrollo bastante preocupante: el lenguaje político americano se está haciendo presente en Europa ahora, coincidiendo con la enorme debilidad de la izquierda en aquel continente.

Esta americanización de la vida política europea parece paradójica, porque esto tiene lugar en el mismo momento en que la influencia de los EE.UU. se está reduciendo en el mundo. Europa es cada vez más parecida a los EE.UU.. Los partidos políticos, por ejemplo, han perdido su fuerza y valor. Más que partidos políticos, lo que vemos son las redes de comunicación de los líderes políticos. Y la política se convierte en un show, un show teatral. Cómo hemos comentado antes en nuestra conversación, se presentan eslóganes sin ningún significado. ¿Cómo explicarías, pues, que en un momento en el cual la influencia de los EE.UU. se está reduciendo, los valores políticos y culturales del establishment de los EE.UU. sean cada vez más dominantes en Europa?

NC: Este es un tema muy amplio, pero cojamos sólo unos cuántos elementos. Si miramos algo atrás en la historia, vemos que Europa fue la región más salvaje y brutal del mundo durante siglos. Establecer el sistema nación-estado en Europa fue un programa de asesinatos y destrucción en masa. En el siglo XVII, probablemente un 40% de la población de Alemania fue eliminada por culpa de la guerra. Durante este proceso de salvajismo y brutalidad, Europa creó una cultura de salvajismo y una tecnología de salvajismo que le permitió conquistar el mundo. Y el resto de Europa no se valió de políticas más suaves. Incluso un país tan pequeño como Bélgica fue capaz de matar probablemente unos 10 millones de personas en el Congo.

Todo esto, evidentemente estaba asociado con la arrogancia racista más extrema, y finalmente culminó en dos guerras mundiales. Desde la Segunda Guerra Mundial , Europa ha estado en paz, no porque los europeos se hayan vuelto pacifistas, sino porque se dieron cuenta que la próxima vez que se pusieran a jugar al juego de matarse los unos a los otros, seguramente acabarían eliminando toda la población mundial. Han creado una cultura de salvajismo y una tecnología de destrucción tan grande que este juego se ha tenido que acabar.

La Segunda Guerra Mundial representó también un cambio muy acusado en el poder mundial. Los EE.UU. habían sido la economía más poderosa en el mundo durante mucho tiempo, mucho más poderosa que la de Europa , pero no tenía un papel tan relevante en los asuntos globales. Dominaba el hemisferio occidental y hacía incursiones hacia el Pacífico, pero en la esfera política permanecía en un segundo plano respecto de Inglaterra e incluso de Francia.

La Segunda Guerra Mundial , sin embargo, lo cambió todo. Los EE.UU. se beneficiaron enormemente de la guerra, y el resto del mundo quedó gravemente afectado y destruido. La guerra acabó con la Depresión , la producción industrial prácticamente se cuadruplicó. Los EE.UU. acabaron la guerra poseyendo literalmente la mitad de la riqueza mundial y con una incomparable fuerza a nivel militar y de seguridad. Los planificadores del gobierno federal ya sabían que esto pasaría. Planificaron una situación de dominación global en la cual no se toleraría que los otros países ejercieran su soberanía. En Europa, al final de la guerra, hubo una oleada de democracia radical, de antifascismo, de resistencia, de movilización obrera –bastante significativo en algunos casos– y la primera tarea de los EE.UU. y de la Gran Bretaña , los conquistadores, fue ahogar este intento. Así que, en un país tras otro, incluyendo el Japón, la primera tarea de los denominados liberadores fue ahogar la resistencia al fascismo y reinstaurar el orden tradicional. Quizás no con el mismo nombre, pero sí con los mismos líderes. Fue una batalla que no pasó de un día a otro. Por ejemplo, Italia era probablemente el objetivo principal de la subversión de la CIA , como mínimo hasta los años 1970, para intentar limitar la democracia italiana, debilitando el movimiento obrero cuyo crecimiento no podía ser tolerado. En caso contrario, el orden económico que ellos dominaban podría hundirse gradualmente. De ahí que las élites europeas tuvieron que aceptar una posición en la cual los EE.UU. pasaba a ocupar su rol tradicional de dirigente mundial que hacía uso del salvajismo y de la barbarie. Las élites europeas aceptaron este cambio, compartiendo parte de las ganancias que EE.UU. conseguía, consecuencia de su dominio global.

No es que los demócratas radicales perdieran en Europa completamente –de hecho, ganaron un nivel importante de democracia social. En realidad, los europeos viven mejor que los estadounidenses en muchos ámbitos: están más sanos, son más altos, tienen más tiempo de ocio. Los EE.UU., especialmente a partir de los años 1970, tienen aproximadamente el número más alto de horas de trabajo en todo el mundo industrial, con los sueldos más bajos, los peores beneficios sociales, y los peores resultados en el ámbito de la salud. Fijémonos sólo en la altura de las personas: cuando un americano viaja a Europa, la primera cosa que le sorprende es lo alto que es todo el mundo, y esto es literalmente verdad. Por lo tanto, Europa ha obtenido muchas ganancias de su posición subordinada –dejad que los EE.UU. vayan al frente en la carrera de la destrucción, de la masacre, etc.– y esto ha hecho que se adquiriera un cierto grado de complacencia. Podríamos decir que los europeos casi respiran aliviados: tras siglos de salvajismo y barbarie, nos relajaremos e iremos detrás de otro, dejaremos que otro lo haga por nosotros y nos dedicaremos simplemente a disfrutar de los beneficios.

Las clases políticas, las clases empresariales, etc., no ponen ninguna objeción a esta actitud. Aquello que tú denominas “americanización” es realmente la extensión del control de las clases empresariales europeas. Las clases empresariales europeas están muy satisfechas. Están estrechamente integradas con las clases empresariales de los EE.UU.. Quizás existe algún conflicto, pero están realmente integradas de manera bien estrecha con los EE.UU..

Si nos fijamos en el supuesto conflicto entre las clases empresariales de los dos continentes, vemos algo que es muy interesante. Supuestamente tenemos un mercado libre, o así debería ser, considerando la ideología dominante. De hecho, sin embargo, tenemos un sistema económico basado en el estado. El dinamismo de la economía de alta tecnología proviene en gran medida del sector público, de lugares como este en el que nos encontramos ahora mismo [Massachusetts Institute of Technology], que hacen la investigación básica que entonces se ofrece a capitales privados para explotarla. A menudo se expresa en formas casi cómicas. Un ejemplo es la industria aeronáutica, una de las principales industrias exportadoras. La industria de la aviación civil está dominada actualmente por dos empresas, Airbus y Boeing, las cuales están enfrentadas constantemente en la Organización Mundial del Comercio para ver cuál consigue más subsidios del estado. De hecho, las dos empresas son filiales de los poderes públicos. En los EE.UU., las compañías aéreas comerciales son en gran medida filiales de Air Force y Aerospace del gobierno federal, y no existirían sin estas entidades.

En Europa, la industria de la aviación civil recibe impresionantes subvenciones del estado. Recientemente, se manifestó una gran protesta en los EE.UU. por el hecho de que Airbus hubiera ganado un contrato para abastecer de combustible los aviones de la Air Force americana. Ahora bien, cuando miramos el contrato podemos ver que, en realidad, el contrato es con una empresa americana trabajando conjuntamente con Airbus. En realidad, estas empresas están altamente integradas. Y esto es lo que denominamos un mercado libre: industrias con base pública integradas la una con la otra. Pero , para las clases empresariales europeas y americanas, esta es una situación aceptable, y dado que ellos dominan en gran medida sus sociedades, no hay ningún problema.

En cuanto al otro componente de la pregunta que me haces: Sí, bajo la superficie continúa existiendo una lucha de clases, que aflora constantemente y existe el riesgo para el establishment que pueda explotar. De ahí que nadie hable de clases. El establishment constantemente niega su existencia. Una de mis hijas es profesora en un colegio del Estado que tiene estudiantes de familias relativamente pobres, las aspiraciones de los cuales son llegar a ser, mayoritariamente, enfermeras o policías, o algún trabajo parecido. El primer día de clase, ella siempre les pide que se presenten, que identifiquen su clase social, que escojan una palabra que los clasifique. La mayoría no han oído hablar nunca de ello, pues en EE.UU se supone que no se ha de utilizar esta palabra. Las respuestas que obtiene son “clase baja” o “clase media”. Si tu padre trabaja de portero en algún lugar, perteneces a la clase media. Si tu padre está en la cárcel o está en paro, perteneces a la clase “baja”. Estas son las dos clases posibles. Esta es una trampa ideológica. La idea que la clase depende de quien da las órdenes y de quien las recibe se escapa de la conciencia. Ahora bien, bajo esta percepción existe una conciencia de clase. En cuanto hablas con gente de clase trabajadora, te responden inmediatamente porque así lo sienten.

VN: Te había prometido que no te robaría demasiado tiempo. Déjame hacerte una última pregunta, una personal. Mucha gente en cualquier parte del mundo te está enormemente agradecida por el trabajo que haces, pero, permíteme esta pregunta ¿de dónde sacas las fuerzas? ¿Cómo consigues continuar adelante? Aquí te vemos, en el centro del imperio, dirigiéndote muy claramente a las fuerzas del poder y siendo silenciado, condenado al ostracismo, marginado. Mientras tanto, en el resto del mundo, la gente te admira, lee tu obra y la encuentra extremadamente útil.

NC: No me siento marginado en los EE.UU.. Cuando llegue a casa esta noche, me pasaré cinco horas respondiendo correos electrónicos, y probablemente docenas de cartas serán invitaciones.

VN: Me refiero al hecho que estás marginado por las estructuras del poder.

NC: No me importan las estructuras del poder, no es dónde vivo. Si no me vieran como enemigo suyo, pensaría que algo no hago bien. Por esto, tengo una fotografía de la portada de la revista [The American Prospect] que te comentaba antes en un lugar tan visible.

VN: Es la mejor manera de indicar que estás haciendo lo que debes hacer.

NC: Sí, estoy haciendo lo que debo hacer. En parte es esto. Pero aquello que me hace continuar trabajando son cosas como las que ilustran fotografías como aquellas de allá [señalando]. Una muestra, la que fue la peor masacre laboral de la historia. En Chile , hace un siglo, en Iquique, los mineros trabajaban en las minas en condiciones realmente indescriptibles. Ellos y sus familias se manifestaron en dirección a la ciudad para pedir un ligero aumento de sus salarios. Los propietarios británicos de las minas los recibieron, los hicieron entrar en el patio de una escuela, les permitieron que empezaran su reunión, y después hicieron entrar a los soldados y les dispararon a todos: hombres, mujeres y niños. Nadie sabe cuánta gente mataron –no contamos el número de gente que matamos– quizás millares. Tuvo que pasar un siglo antes de que se hiciera alguna conmemoración. Esto [muestra la fotografía] es un pequeño monumento que vi el año pasado; había sido colocado por gente joven que apenas empezaba a romper las cadenas de hierro de la dictadura. No es sólo Pinochet. Chile tiene una historia amarga de violencia y represión de estado. Pero ahora lo están superando. Por lo tanto, sí, hubo una atrocidad, y ahora se empieza a prestarle atención.

Aquella otra de allá [señalando] es – la podrás reconocer– una pintura que me regaló un cura jesuita. Por un lado, está el arzobispo Romero, que fue asesinado el año 1980. Justo delante de él, están seis importantes intelectuales, curas jesuitas, a quienes mataron el 1989 unas fuerzas terroristas dirigidas por los EE.UU. que ya habían reunido un récord horroroso de masacres de víctimas corrientes. Y el Àngel de la Muerte , justo por encima de ellos. Este acontecimiento lo trajo Reagan –no el tío alegre. Esta es la realidad de los años 80. La coloqué aquí para que me recordara el mundo real. Pero ha sido un interesante test Rorschach. Casi nadie en los EE.UU. sabe lo qué es; ya que nosotros fuimos responsables de la masacre, no lo sabemos. La gente en Europa, quizás un 10%, sabe qué es. En América del Sur, diría, todo el mundo sabe qué es. Hasta hace poco. Ahora, la gente joven no lo sabe porque a ellos, también, se les está haciendo olvidar la historia. La historia y la realidad son demasiada peligrosas. Por un lado, ahora vuelven. La conmemoración de Iquique fue mayoritariamente iniciada por gente joven, en un intento de revuelta, queriendo recuperar el pasado, recuperar el idealismo, y hacer algo. Por lo tanto, esto es suficiente, más que suficiente, diría, para hacerme continuar adelante.

VN: Gracias. Ha sido una sesión extraordinaria. Déjame recordarte que estás invitado a venir a Barcelona y a Cataluña cuando quieras. Gracias en nombre de millones de personas.

CONCLUSIÓN DE VICENÇ NAVARRO A LA ENTREVISTA A CHOMSKY

Coincidiréis en que ha sido una entrevista muy interesante, 45’ de una voz crítica.

Sería importante que viéramos la relevancia que lo que Noam ha dicho tiene para nuestro país. Como decía al principio, Noam habla del futuro y este futuro no funciona si el modelo es EE.UU. Creo que es importante subrayar lo que Noam ha dicho. Una cosa es la libertad de expresión (que todo el mundo pueda decir lo que quiera), y otra es la democracia en el sentido de que lo que se diga debe tener acceso a los otros. Desde este punto de vista el mayor problema que tiene la democracia en los EEUU, entre otros, es el gran control de los medios de información, dirigidos, manipulados por grandes grupos económicos que canalizan que es lo que llega a la gente, y lo que no.

Desde este punto de vista hay un enorme control de los mensajes, de la información en los EEUU. La persona más conocida fuera de los EEUU. –Noam Chomsky- no aparece nunca en los grandes medios de comunicación de aquel país. Esto es un tema de una enorme relevancia y, en cierto modo, ya empieza a pasar en nuestro país, donde las voces de izquierda no suelen salir con frecuencia en los medios de comunicación catalanes y españoles y ciertos mensajes están claramente discriminados. Por ejemplo, ¿cómo es que no hay más artículos críticos con la Monarquía en nuestro país? Yo le hice la pregunta a Noam Chomsky de cómo explicaba que en los medios de información del “establishment”, un “establishment” que se le percibe como muy sesgado y muy fuerte, no permitía mayor diversidad. La misma pregunta podría hacerse en España. ¿Cómo es que no se permiten voces críticas con la Monarquía en los medios de información y persuasión del “establishment” español? Si la Monarquía está tan sólidamente asentada en España, como el “establishment” sostiene, ¿cómo es que no permiten mayor diversidad en sus medios y permiten voces críticas con la Monarquía en sus medios? Noam Chomsky responde muy acertadamente. Lo que Noam dice es muy cierto. Porque el “establishment” está mucho menos seguro de lo que creemos que está y esto es muy importante. Es muy importante saber que este enorme control de los medios se debe a que la gente que tiene el poder no está segura, e igual que pasa en los EEUU, la gente normal y corriente de a pie es mucho más progresista de lo que el “establishment” desea que sea y de aquí este enorme control de la información.

El otro punto del que habla es sobre el fenómeno Obama. Lo que estamos viendo en los EEUU. es prácticamente la desaparición de la política y su sustitución por unos mensajes mediáticos que se centran mucho en personalidades y sus características. Si uno tiene más experiencia, si el otro desea más cambio, pero en el caso del cambio, ¿qué cambios se están pidiendo?, ¿a través de qué instrumentos?. Paradójicamente el candidato del cambio está apoyado por algunos de los grupos financieros más importantes de los EEUU que son responsables de los enormes problemas que existen en aquel país, como por ejemplo, la falta de cobertura de los servicios sanitarios a la población.

Así pues, esta imagen de símbolo de los mensajes mediáticos, explica que hoy el pueblo de los EEUU. no sabe muy bien qué quiere decir este cambio, excepto de que ya están hartos de lo que tienen. Desde este punto de vista es importante entender este mensaje de que la política está desapareciendo sustituida por los mensajes mediáticos de tipo personal, en redes mediáticas que no tienen ningún valor en cuanto a explicar la realidad y todavía menos en cuanto a presentar alternativas.

Esto no quiere decir que todos estos personajes sean iguales, pues representan intereses diferentes y desde este punto de vista, Noam, naturalmente, valora más la posibilidad de que salga Obama antes que Mc Cain. Mc Cain seria ya la ultraderecha. Pero lo que es importante ver ahora en los EE.UU. no es lo que Obama diga o deje de decir sino lo que está pasando hoy en los EEUU., una sensación de alienación, de descontento, de movimiento “anti”establishment”” que también aparece en Europa. Recordemos lo que pasó con la Constitución Europea , en que los referéndums francés, holandés e irlandés muestran un gran rechazo a esta Europa del”establishment”. Y las encuestas en la mayoría de países también muestran este rechazo de las clases trabajadoras a esta Europa que se está construyendo a sus espaldas y a costa suya. La distancia entre los representados y los representantes se está haciendo cada vez mayor y esto es de lo que él nos habla.

Si este movimiento “anti”establishment”” se canaliza puede incluso desbordar a la persona que de una manera mediática aparece como mensaje de cambio. Tenemos que recordar que el candidato Roosevelt no era un político muy progresista. Ahora bien, había un enorme deseo de cambio y la población presionó para que hubiera cambio forzando a establecer el New Deal, las bases del estado del bienestar de EE.UU. En realidad, fue la presión de las clases populares la que impuso que se realizara el cambio. No fue Roosevelt el que lideró el cambio, sino la presión popular la que le desbordó y exigió aquel cambio.

Hoy hay una enorme crisis del sistema político estadounidense. El grado de alienación de la población con las instituciones representativas es muy alto, uno de los más altos en los últimos cincuenta años. La población está profundamente insatisfecha con la clase política y con el mundo empresarial (Corporate Class) que la instrumentaliza. La gente desea, por ejemplo, un sistema nacional de salud pública, unas políticas de pleno empleo con salarios más altos, y un largo etcétera. Pero esta presión popular por el cambio requiere organización, que es el último punto que subraya Noam, un punto que también es relevante para nosotros. La organización es clave.

Desde este punto de vista él es optimista en cuanto a los EEUU. porque cree que la gente, la clase trabajadora, las clases populares que, casi nunca aparecen en los medios del “establishment”, excepto en las últimas elecciones, cuando se descubrió a la clase trabajadora, y pudimos ver como un negro por un lado y una mujer por otro eran plenamente conscientes de que ganarían o no dependiendo de que pudieran o no movilizar esta clase trabajadora que había incluso desaparecido del discurso político. Esta observación es también muy relevante aquí, en nuestro país, en el que prácticamente ningún dirigente de izquierdas habla de clase trabajadora, o de la lucha de clases. Pues, esto es lo que está pasando en los EEUU y Chomsky lo cuenta con toda claridad.

Desde este punto de vista también habla de Europa, de que Europa no puede ser un apéndice de los EEUU. La función del gobierno federal de los EEUU en Europa ha sido la de debilitar a las izquierdas. Habla del caso de Italia, podría hablar también del caso de España.

Europa, sobre todo la Europa de las izquierdas se debe distanciar, independizar de esta tutela por parte del “establishment” de los EEUU y de su gobierno federal.

Por último, hablando del Mundo él cree que el Mundo tiene grandes posibilidades, que hay un movimiento mal llamado antiglobalización que hay que organizar. Desde este punto de vista acaba pidiendo una nueva Internacional. Muy crítico con las Internacionales anteriores cree que se tiene que montar una organización que coordine y relacione este movimiento que cree que tiene un enorme potencial.

Muchas gracias, y en nombre de la UPEC, deseamos que esta entrevista os ayude con nuestra vocación transformadora de nuestro país, de nuestro continente y de nuestro mundo.