El amigo Americano

Enric Brancós. Escritura pública. Jugadas solamente las primeras cartas de este nuevo envite económico que nos manda Estados Unidos ya tenemos motivos para estarles agradecidos. Hemos enriquecido nuestro idioma con nuevos anglicismos: subprime, monoline, rating, scoring. Pero sospecho que el aprendizaje nos va a salir caro. Durante años las universidades americanas, becadas por sus grandes corporaciones empresariales, han ido soltando una lluvia fina de ideas desreguladoras. Lo que Frederic Lordon en el número de marzo de Le Monde Diplomatique denominaba “la tenaza liberal”. Con el tiempo, la desregulación ha ido derivando hacia un simple “toma el bonus y corre”. En la crisis de las subprime es fácil ver la picaresca en versión americana “apalancada” por dos factores: el levantamiento de controles y frenos a los de arriba y las necesidades perentorias de los de abajo. Sigue leyendo