El Tribunal Constitucional delibera mientras IU muestra oficialmente su rechazo a la anulación de la lista de Iniciativa Internacionalista para la Europeas

Cayo Lara desautoriza a Willy Meyer y fija por fin la postura de IU ante la facistada del Supremo

Tormenta política en Izquierda Unida tras las manifestaciones del cabeza de lista para las europeas, Willy Meyer, sobre la anulación de la candidatura de Iniciativa Internacionalista por parte del Tribunal Supremo. De motu propio y sin haberse tratado el asunto en ningún órgano competente de IU, Meyer ha salido a la palestra haciendo valer el manido y mayororejiano «respeto al Estado de Derecho» para justificar la anulación judicial de esta candidatura. Se trata, a todas luces, de declaraciones contradictorias con la política general de Izquierda Unida respecto a la ley de partidos y por ello numerosos militantes de IU han exigido a la dirección que haga pública sin ambages su postura oficial. Julio Anguita, Francisco Fernández Buey, Vicente Romano y otros “militantes y simpatizantes de IU” han suscrito una declaración tildando la anulación de la lista de II-SP de «atropello a las libertades democráticas». Los signatarios exigen además a IU que denuncie «con toda contundencia» esa acción político-judicial «bien mediante decisión del órgano correspondiente o pronunciamiento de su coordinador general». Sigue leyendo

Ladran pero no cabalgamos

Julio Anguita. Mundo Obrero. Una ingente cantidad de editorialistas, redactores, tertulianos, analistas reputados de sesudos, showmen de magazines y en general todos aquellos y aquellas que quieren sentar cátedra de fieles alineados con “nuestra democracia”, la Constitución y el “mundo libre”, vierten un día tras otro, las consignas que sus propietarios les marcan en la hoja de ruta del quehacer periodístico cotidiano. Fotos trucadas, silencios mendaces, tergiversaciones clamorosas y artículos de escritores laureados conforman el diario menú con el que se nutren periódicos, revistas, radios y televisiones. Los gobiernos de Cuba, Bolivia, Venezuela, Ecuador, etc constituyen el blanco de sus dicterios en el marco de una referencia descalificatoria más global; el comunismo y las políticas “populistas anti-mercado”.

Y no se trata de análisis más o menos aviesos pero con un mínimo de datos y rigor o de exposiciones que se basen en un trabajo previo (siquiera tendencioso) de investigación, sino de torrentes y torrentes de baba sazonados con zafiedad, estulticia y ausencia total de deontología profesional. Desde todos los puntos cardinales se lanza una permanente descalificación a las ideas comunistas o simplemente de izquierda consecuente. Programas en los que la revolución soviética se equipara al nazismo o al fascismo en todas sus encarnaciones, tergiversaciones o silencios de hechos históricos que podrían demostrar, siquiera con tacañería, aportaciones, realizaciones y logros conseguidos en nombre de otra forma de entender la economía, la política, las relaciones sociales o las preferencias a la hora de redistribuir la riqueza. Es más, cuando las zaheridas víctimas de sus desafueros verbales son ejemplos clamorosos para este mundo occidental nuestro, en la práctica de la democracia hasta extremos no usuales por estos pagos, se les ridiculiza, cuestiona y coloca en la picota.

¿Por qué? ¿Cuántas ojivas nucleares tienen estos países? ¿Están en peligro los niveles consumistas de nuestra sociedad? ¿Son menores los latrocinios de nuestras empresas allí instaladas por ser españolas?¿Qué tiene de malo que se pretenda dignificar y elevar el nivel de vida de todos sus habitantes sin exclusión? ¿No son acaso mandatos imperativos de las Naciones Unidas el conseguir que todos los DDHH se extiendan a toda la población? ¿Pero no habíamos quedado que el comunismo ha fracasado y carece de cualquier posibilidad de renacer?¿Es que Fukuyama no extendió bien el acta de defunción de esta “quimérica idea”? ¿Acaso no han saludado a las organizaciones ,otrora de izquierdas, cuando éstas se bañaban en el Jordán de la “izquierda posible”?¿No es cierto que habéis vencido y la “bendita globalización” avanza en la resolución de las lacerantes diferencias internacionales y sociales?

La cuestión radica en otro sitio. Tras la “derrota del comunismo” las ideas del libre mercado, la competitividad y el crecimiento sostenido darían paso a un mundo libre, sin gastos armamentísticos y de democracia elevada a su máxima expresión. Fue lo que vino en llamarse La Utopía de los años noventa. Incluso dentro de las formaciones comunistas y colectivos de izquierda se instaló el pesimismo, la duda sobre la propia identidad y el éxodo hacia otras formaciones políticas que representaban la izquierda no cutre (Felipe González dixit) y no moderna.

El Liberalismo, libre de sus cargas y rémoras imputadas a la Guerra Fría, podía entonces mostrar al mudo su munificencia, las bondades del credo liberal y el imperio del derecho democrático. La Socialdemocracia o izquierda puesta al día, e incardinada consecuentemente en el mundo de hoy, podía demostrar ahora cómo el Socialismo del Siglo XXI era posible sin tener que soportar la carga política de ser relacionada, ni siquiera de lejos, con los derrotados.

El problema de las guerras de agresión protagonizadas por la OTAN , USA y “el mundo libre” en esa misma década y la siguiente, la aumentada producción de armamentos, las más de cincuenta guerras olvidadas por los medios de comunicación, la corrupción instalada en los entresijos del Estado, la amoralidad de los negocios rápidos y rapaces postulada como la nueva frontera de la Modernidad por ministros como Solchaga, la entrada a saco en los bienes y fondos públicos, el crimen de Estado, etc mostraban que el problema era otro; estaba en ellos y en su sistema.

La mayor crisis conocida: económico-financiera, energética y alimentaria, el crac permanente de las instituciones crediticias del Imperio y su incidencia en el resto del mundo, el desmontaje del Estado del Bienestar, allí donde lo hubo, junto con el crecimiento exponencial de las diferencias de todo tipo, han dejado a los sacerdotes de la nueva religión anonadados, estupefactos y confundidos. Ni siquiera las medidas que en otros tiempos funcionaban se muestran incapaces; los fondos públicos a esquilmar no son ilimitados; la libertad de mercado es hollada en nombre del intervencionismo estatal a fin de salvar a los poderosos; los países dependientes en vías de desarrollo protestan contra el intercambio desigual y el proteccionismo de los ricos. Y como trasfondo sombrío el repunte de una nueva Guerra Fría con su carrera de armamentos incluida.

No tienen salidas desde sus esquemas; sus recetas les fallan porque el sistema que los aúpa ha dado la vuelta al mundo y ya no hay espacios nuevos que explotar; por otra parte, en los viejos la competencia es terrible. Y es ahí donde está la clave del resurgimiento del lenguaje, los métodos y la propaganda de la Guerra Fría: el horno está preparado para la cocción de una alternativa de izquierda global, continental y estatal. Los ejemplos de otras formas, otros métodos y otras utopías concretadas día a día en pequeños países y en pequeñas parcelas de la realidad es demasiado evidente. En el fondo atisban que aquello de que Otro mundo es posible no parece quimérico, Saben perfectamente que la Utopía puede hacer transacción con la realidad, enraizarse en ella y producir con dificultades y esfuerzos, avances, logros y conquistas para la mayoría. Les aterra de nuevo el fantasma del Comunismo. Si no fuera así ¿por qué molestarse tanto en alancear al supuesto moro muerto?

El problema es que ellos ladran, pero al contrario del refrán, nosotros no cabalgamos. La situación clama por la construcción de una alternativa total desde la izquierda. La necesidad de una respuesta en programas, propuestas, valores, acción política, movilizaciones y organización consecuente con todo ello es más que urgente. Se perfectamente que no puede improvisarse de la noche a la mañana pero recordemos aquello de la paciencia impaciente.

Y es aquí, en esta tesitura donde nosotros con nuestros problemas estamos insertos y tejiendo constantemente un velo de Penélope para uso interno. Intensifiquemos el trabajo para que la Asamblea de IU sea el comienzo de un proceso con dos vectores o líneas de fuerza : la Refundación de nuestras herramientas y de manera simultánea y paralela la construcción de una amplia alianza que abarcando desde La Economía, El Estado, los Valores, la Ética y la Democracia promueva desde aquí, y en íntima sintonía con los demás de otras latitudes, el renacer de un tiempo nuevo.

Julio Anguita: El PCE y la izquierda española. Propuestas de trabajo para la refundación de Izquierda Unida

El Comité Ejecutivo del PCE aprueba el 13 de septiembre el documento elaborado por Julio Anguita
Anguita hace un llamamiento a todo el conjunto de IU para que trabaje para la refundación de la organización. Izquierda Unida se reorganiza para hacer frente a la creciente degradación de las condiciones de vida de los asalariados: “En esta hora conceptos como previsión, intervención pública en la economía, primacía de la seguridad en el puesto de trabajo, fiscalidad progresiva, austeridad, salario indirecto y diferido, etc son susceptibles de tener un eco y una aceptación amplia. Y es a la luz de esa convocatoria cuando la refundación de IU tiene sentido. Hoy por hoy la salida de la crisis en la que estamos no es posible si no se aborda desde una operación política que la relance hacia la refundación”.

Documento de trabajo presentado por Julio Anguita. Córdoba 6 de Septiembre del 2008.

A poco más de dos meses de la Conferencia del PCE la coyuntura económica, social. política, ideológica tanto nacional como internacional no es que se agrave sino que se precipita en una espiral de progresión geométrica. La crisis económica, producto del capitalismo globalizado junto con las propuestas de raíz neoliberal para salir de ella no son sino la constatación de que ni siquiera recetando más de los mismo se atisba ninguna salida; la crisis, la descompensación de las constantes del sistema evidencian el fin de una civilización sin que nadie se atreva a lanzar con toda claridad una línea general de actuación entroncada en unos valores, unas propuestas, un programa y un llamamiento para asumir la tarea colectiva de construir una alternativa.
El silencio de los sindicatos no es otra cosa que la expresión de su anomia que sostenida por las dádivas y subvenciones públicas ni siquiera provoca debate, discusión, cuestionamiento o incluso reafirmación; su programa es el silencio connivente. Y cuando algo se agita en ellos lo es por cuestiones de poder y siempre en vísperas congresuales. La izquierda no existe como organización, línea política explicitada, funcionamiento, programa o presencia alternativa más allá de los foros minoritarios o de sectores de las organizaciones. Por donde miremos no hay otra cosa que desolación,
Desde personas, colectivos alternativos y círculos muy minoritarios comienzan a plantearse tímidos pasos para hablar de la creación de una estructura organizativa de carácter internacional ligada a los valores y proyectos programáticos de la izquierda revolucionaria. La conciencia de que una fase del movimiento obrero revolucionario ha terminado está cada vez más extendida.
Desde la conciencia de esta situación general y global pero fundamentalmente desde la evidencia de lo que está pasando en España, la creciente degradación de las condiciones de vida de los asalariados y de los que ya no lo son o todavía siguen serlo, es nuestro deber reflexionar y aceptar el reto que nos lanzan tres preguntas: ¿Qué queremos hacer? ¿Qué vamos a hacer? ¿Cuándo lo vamos a hacer?
Cuando se celebró la Conferencia del Partido estas cuestiones estaban presentes pero en el breve lapso de dos meses se han ido agudizando y ya se nos dice desde el propio Gobierno que esto seguirá empeorando. Y no es que las previsiones gubernamentales tengan ningún viso autoridad en el sentido de decisión o contrapropuesta es que el problema es tan evidente y profundo que nadie se atreve a seguir aventurando quimeras o mensajes edulcorados. Recordemos por otra parte que con la celebración de la Conferencia no se acabó una fase sino que, muy al contrario, nos obligábamos a empezar el debae, la difusión y la organización consecuente con todo ello.
Ante esta situación me aventuro a hacer una serie de consideraciones y propuestas:
1. La historia del PCE nos enseña que siempre hemos crecido e incidido en la realidad social y política cuando hemos asumido la tarea de enfrentarnos a una situación límite con un discurso, una propuesta y una predisposición a organizar lo nuevo desde la base de una convocatoria a un gran espectro social.
2. La mayoría de la sociedad española con todas sus contradicciones, alienaciones consumistas, problemas de toda índole y ante un panorama más que incierto necesita esa convocatoria basada en un eje de valores simples, claros, mayoritarios y defendidos con decisión. En esta hora conceptos como previsión, intervención pública en la economía, primacía de la seguridad en el puesto de trabajo, fiscalidad progresiva, austeridad, salario indirecto y diferido, etc son susceptibles de tener un eco y una aceptación amplia.
3. Y es a la luz de esa convocatoria cuando la refundación de IU tiene sentido. Recordemos la creación de IU al aire de Referéndum sobre la OTAN. Quiero decir que hoy por hoy la salida de la crisis en la que estamos no es posible si no se aborda desde una operación política que la relance hacia la refundación; es un proceso en el que la salida política a la actual situación es consecuencia del impulso hacia una respuesta colectiva y organizada.
4. Militantes del PCE, de IU, sindicalistas, intelectuales, ex militantes y nuevas aportaciones personales son los mimbres con los que construir la propuesta. Desde ahí el llamamiento al todo el conjunto de IU para que se apreste a desarrollar los contenidos que aprobamos en la Conferencia tendrá credibilidad y sentido.
5. Se puede hacer una propuesta –eje que creando la alianza fortalezca nuestra visión de IU. La Refundación no es otra cosa que reestructuración para conseguir una respuesta social y política alternativa.
6. Creo que desde ahora mismo el PCE debe:

1º) Redactar un Manifiesto- Llamamiento breve, conciso y con unos ejes programáticos que pongan especial énfasis en los valores que articulan una propuesta alternativa para la crisis.
2º) Poner en marcha una campaña interno-externa de debate en torno a ello incluyendo el documento aprobado en la Conferencia.
3º) Ello implica convocar a las bases de los distintos sectores de IU para que debatan las propuestas y se comprometan a construir la IU que el proyecto necesita.
4º) Esta tarea es preferente a cualquier otra que priorice el acuerdo entre cúpulas sin haber desarrollado antes en todo el PCE y en IU nuestras tesis aprobadas en la Conferencia.
5º) Ya que la Fiesta no ha tenido lugar deberíamos plantearnos un esfuerzo para concentrar en Madrid durante un día dos a la mayor cantidad de activos del PCE y cercanos para impulsar, preparar y organizar discursos, ejes, actuaciones y convocatorias a los sectores sociales y políticos más interesados en plantear un frente alternativo a la crisis.

N.B. Para mayor acercamiento a lo que pretendo decir aconsejo tener presente el artículo que he escrito en Mundo Obrero titulado Glosas impertinentes: http://www.pce.es/mundoobrero/mopl.php?id=988