Giacomo Balla: Discussione sul futurismo di due critici sudanesi, 1914; Macchina Tipografica, 1914; Paesaggio + Temporale, 1914.

Tres piezas futuristas de Balla interpretadas por Luigi Pennone, Arrigo Lora-Totino y Sergio Cena en 1985.

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Kurt Schwitters: Simultangedicht kaa gee dee, 1919; WW, 1922; boo, 1926; naa, 1926; bii bull ree, 1936; Obervogelsang, 1946; Niesscherzo e Hustenscherzo, 1937; Cigarren, 1921; The real disuda of the nightmare, 1946

Diez piezas de música dadá de Kurt Schwitters, con interpretación del Trio Exvoco de 1985 (Hanna Aurbacher, Theophil Maier, y Ewald Liska)

Arthur Honneger, “Pacific 231”, 1923

Obra de Honneger interpretada por L’Orchestre de la Suisse Romande, dirigida por Ernest Ansermet.

Aparece una traducción española de “El mundo no objetivo” de Kasimir Malevich

La obra, traducida por Juan Pablo Larreta, es un texto clave de la historia del arte moderno disponible por primera vez en español

El mundo no objetivo establece los fundamentos teóricos del suprematismo y del arte no figurativo en general, no a partir de la abstracción de la realidad empí­rica, sino de un sentimiento antecedente y originario. Fue publicado en alemán por la Bauhaus en 1928 en una bella edición diseñada por Lazlo Moholy-Nagy a partir del manuscrito en ruso de 1922, que a su vez fue traducido, revisado y acortado considerablemente por El Lissitzsky y Alexander von Riesen. La presente edición, la primera en español, se basa en esta versión alemana; en buena medida una obra colectiva que ha influido decisivamente sobre el desarrollo del arte moderno y contemporáneo hasta nuestros días.
Kasimir Malevich (1878-1935) se formó en la Academia de Kiev y en el naturalismo de los Pintores Itinerantes. En 1904 se traslada a Moscú y entra en contacto con el impresionismo y las vanguardias, que combina con el interés por el arte popular ruso. Desde entonces, Malevich aparece como mediador entre los renovadores al estilo parisino, como los hermanos Burliuk, y quienes buscan un arte más ruso, como Larionov.

Durante la Revolución de Octubre, Malevich enseña arte a los soldados y participa en las batallas culturales contra los académicos. En 1919 organiza el grupo Unovis, en Vitevsk, que realiza diseños para diversos organismos soviéticos. En 1923 vuelve a Moscú y en 1927 visita la Bauhaus en Alemania. A su vuelta trabaja en Leningrado y Kiev, retornando a una figuración enigmática, inspirada en el Renacimiento flamenco. Son años de reacción academicista y de crisis de las vanguardias soviéticas que darán lugar a un progresivo enrarecimiento del ambiente cultural en Rusia. En 1930, al inicio de las purgas estalinistas, Malevich detenido brevemente. En 1935 tiene lugar su última exposición en la URSS hasta 1962. Mientras tanto, es descubierto en EE.UU. por Alfred H. Barr, director del MoMA de Nueva York, que rescata de los nazis sus obras depositadas en Alemania y lo presenta como uno de los máximos exponentes del arte moderno internacional.