Entrevista de Cirilo Vila y Andreas Bodenhöfer a Luigi Nono, julio-diciembre 1971

En el contexto del Chile de Allende, el compositor Luigi Nono conversa con Cirilo Vila y Andreas Bodenhöfer sobre la relación entre música, historia, política y sociedad. La entrevista fue publicada en la Revista Musical Chilena, Nº 115/116

Dado el momento histórico de transición que vive actualmente Chile, ¿cómo ves la función del artista en general y la función del compositor en especial?

Pienso que en todo el mundo, y no solamente en Chile, estamos en una época de transición. Esta transición implica una dialéctica entre dos momentos fundamentales: el momento destructivo y el momento constructivo. Estos momentos se manifiestan en un plano estructural socio-económico y en consecuencia en un plano superestructural. Todo esto no en un sentido unilateral y mecánico, sino con un carácter de reciprocidad. La estructura y la superestructura se van a determinar, a impulsar en un sentido dialéctico.

Por eso es muy importante analizar históricamente la función de la cultura, en su sentido más amplio, y de la tradición, por la necesidad de superar este momento en la construcción de una nueva sociedad socialista. Aquí es fundamental reconocer que puede haber un peligro de esquematismo muy fuerte, pensar que porque se está construyendo el socialismo o se vive en un país socialista, todos los elementos de la función burguesa de la cultura han sido destruidos. Pienso que aquí es problema esencial el de la transformación, no sólo del Estado, sino también del individuo. Esta es una lucha permanente, porque aun después de la construcción del socialismo la lucha de clases va a continuar. Y esta lucha en su sentido práctico implica una verdadera revolución cultural, que exige de cada uno de nosotros, en relación con el trabajo, con la vida práctica, con la nueva realidad y con la nueva clase que debe tomar el poder, un control, un análisis, una crítica continua del nexo entre la creación cultural y la nueva sociedad. Porque sucede con frecuencia que incluso después de una revolución socialista, la influencia burguesa en la cultura gana terreno.

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